Siempre que alguno de mis amigos rescata un perro pienso que la frase de “hay héroes que no usan capas.” Es totalmente cierta. Y también en esas ocasiones da rabia pensar en las personas que abandonaron a los perros porque estos llegaron a la tercera edad, por alguna enfermedad o simplemente porque dejaron de ser cachorros. Cuando nos cuentan de los diagnósticos de los veterinarios, la mayor parte de ocasiones, este incluye negligencia, descuido o dejadez.

Hablo de perros porque junto con los gatos son los animales más rescatados de las calles. Pero últimamente, lo de las mascotas también ha ido evolucionando y hay muchos más animales adaptados para nuestra compañía. Así que no importa si es un perro, un gato, un hámster o una tortuga; la responsabilidad de tener una mascota es enorme y pocas veces la razonamos.

Y lo peor es que compramos perros o gatos cuando hay tantos buscando un hogar que los quiera dentro de los albergues. Y de verdad que en este espacio quiero destacar la labor de los albergues que hacen hasta lo imposible por atender a todos los animalitos de la mejor manera. Y aunque los recursos son pocos siempre buscan aprovecharlos al máximo. Siempre se puede ayudar desde dando una libra de concentrado o ir y adoptar a alguno. Además comprar perros significa apoyar la explotación de las madres de las camadas, que siempre terminan su vida sufriendo por la cantidad de perros que tuvieron.

Regalar un animal como presente por alguna fecha especial es darle a alguien una responsabilidad por el resto de la vida del animalito. Es algo comprometedor que solo pocas personas tienen en mente o asumen. Hoy el llamado es pensar un poco más en la responsabilidad de adoptar un animal y hacerlo nuestra mascota pensemos en sus necesidades y en el cariño que estos necesitan para tener una vida digna.

 

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