No podemos abordar lo macro y desatender lo micro. Debemos pensar en la importancia de la infraestructura para el país, pero no podemos dejar de pensar en las necesidades básicas para la nación. Deberíamos de buscar un modelo de desarrollo para la infraestructura de adentro hacia fuera; es decir, introducirnos en un proceso que empiece a satisfacer las necesidades de la población de una forma integral y de esta manera estimular la generación de un ambiente propicio para propiciar una cadena de infraestructura en todo sentido, que vaya abarcando diferentes nichos competitivos.

Uno de los desafíos principales sería generar un transporte público eficiente, seguro y digno. Es increíble pensar que tenemos todo lo contrario en lo que respecta al transporte urbano, pues es un servicio mediocre, inseguro, ineficiente y corrupto, por lo que resulta importante mejorar las condiciones del transporte urbano a la brevedad posible. Es un tema tan sensible que es un servicio público que lejos de satisfacer necesidades, trae consigo una serie de amenazas diarias para los usuarios del transporte. Entre ellas, la principal es la irreparable pérdida de vidas humanas a través de extorsión a los pilotos, el asesinato de pilotos por no pagar la extorsión, asaltos a los usuarios, autobuses en malas condiciones mecánicas, falta de control en la capacidad del número de pasajeros, entre muchas otras variables. Ahora piense usted la pesadilla que puede significar para los usuarios del transporte urbano el tener que enfrentarse a todas esas amenazas diarias. El solo hecho de pensarlo ya genera un desgaste emocional y temor.

Sería bueno reflexionar por un momento en lo privilegiado que somos quienes andamos en un vehículo propio. En realidad podríamos pensar que somos afortunados, pero la realidad es todo lo contrario. Hemos caído en la desgracia de pensar que tener un vehículo propio es la solución. Y no es así. ¿En qué momento perdimos el espacio público? La mayoría de las personas deberíamos movilizarnos en transporte público. ¿Por qué no podemos tener un transporte público eficiente, seguro y digno? ¿Por qué nos han hecho pensar que tenemos que conformarnos con el servicio de transporte mediocre que tenemos? Una buena apuesta de infraestructura podría ser mejorar el servicio de transporte público para las personas de a pie y para todos. Deberíamos disfrutar caminar por las calles de la ciudad sin temor y deberíamos transportarnos de un lugar a otro sin miedo, de una forma ágil, pero también disfrutando esa travesía.

Veamos un caso cercano: Medellín, Colombia. Este es un caso de éxito, pues utiliza tres formas de transporte: el metro, el metrocable y el metroplús o autobús. El mayor éxito en Medellín es que han sabido generar las condiciones propicias para hacer eficiente el transporte urbano y la movilidad de las personas, lo cual la convierte en una ciudad más competitiva, más ágil y con mucha inversión de capital nacional e internacional.

En Guatemala, otro servicio que debemos seguir mejorando es el de la salud pública, para una mejor cobertura, mejor calidad, pero sobre tecnificar la red hospitalaria del país, como tener los antecedentes de los pacientes en línea en cualquier hospital del país. Necesitamos mejorar los controles, los procesos de información y, aunque suena utópico, en algún momento digitalizar los diagnósticos y toda la información de los pacientes. Esto sería mejor comenzarlo ya.

Al mismo tiempo también podríamos seguir desarrollando carreteras para agilizar el comercio y el intercambio de mercancías para su importación y exportación. Esto es algo muy importante, siempre y cuando empecemos desde el servicio del transporte urbano, porque mientras este problema no se arregle, de nada servirá tener carreteras, si no hemos atendido lo básico y fundamental para el desarrollo del país. Además, la situación del servicio del transporte público tendría un impacto significativo en el tráfico y en la agilización del transporte pesado. Por eso es imperativo que también desde ese punto de vista se solucione esta problemática.

La construcción de puertos y aeropuertos también es importante para el desarrollo del país, siempre y cuando hayamos logrado satisfacer las otras necesidades; es decir, hay que ir de lo micro a lo macro y no a la inversa, porque hay que generar las condiciones para que lo macro tenga cabida en un contexto lógico de desarrollo.

Los servicios públicos son tan importantes, que generar estas condiciones tan anheladas y deseadas por la población tendría un impacto en la sociedad tan grande, que seguramente al observar el beneficio y la calidad de los servicios públicos, las personas estarían dispuestas a pagar más impuestos, porque valorarían la retribución de ese pago de impuesto que les sería devuelto con los servicios públicos de primer mundo. Quizás es hacia allá a donde debemos encaminar los esfuerzos para obtener una sociedad ordenada. Debemos disminuir el riesgo del transporte público, mejorar las condiciones del trafico o parque vehicular, propiciar medios de transporte alternos, como las góndolas aéreas, también conocidas como teleféricos, procurar introducir las ciclovías en las áreas urbanas de los departamentos para generar una cultura de respeto a los peatones, a los automovilistas y del servicio del transporté publico, incluso para los motociclistas.

El desarrollo cuesta y por eso todos los ciudadanos tenemos que pagarlo, pero para que eso suceda es imprescindible que las alianzas público – privadas hagan un esfuerzo por comenzar por lo básica. Una vez que la gente pruebe los beneficios de tener servicios públicos de primer nivel, seguramente estarán dispuestos costear en su justa dimensión estos proyectos, los cuales son tan necesarios para el país.

Guatemala debe buscar desarrollar una infraestructura que nos haga competitivos ante el mundo, pero no podemos concentrarnos solo en temas privados; es decir, los esfuerzos deberían concentrarse en desarrollar servicios públicos de primer nivel, que logren establecer lo público y lo privado, lo social y corporativo de la mano y al mismo tiempo.

Lo mismo sucede con la educación. Debemos comprender que una sociedad mejor educada automáticamente aumenta el nivel de los países , como es el caso de Costa Rica, donde la mayor parte de la educación escolar es pública, no porque lo privado sea malo, sino porque la educación pública es tan buena que casi no existe la necesidad de estudiar en el ámbito privado.

En definitiva, debemos mejorar los servicios públicos para contrarrestar las desventajas competitivas como país y no como sectores; es decir, tener claro este tema es generar un desarrollo integral para nuestra hermosa nación.

 

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