En el siglo XIX muchos autores literarios se percataban de las enormes consecuencias de los procesos de industrialización europeos y sus consecuencias en la vida social de las personas.
Uno de estos autores Charles John Huffan Dickens, inglés de la época victoriana, relata la vida de un personaje Ebenezer Scrooge que tiene una visión de la realidad marcada por la creciente y dura vida de la Europa del siglo XIX y los severos cambios que el desarrollo provoca en la vida de las personas.
Scrooge visita a su sobrino que efusivamente le manifiesta felicidad. Su tio Ebenezer le recrimina que como puede ser feliz si es pobre. Cuando las personas le piden dinero para obras de caridad, manifiestamente airado dice que él paga sus impuestos y que el Estado con ese dinero mantener los centros de todo tipo. Se encoleriza con el orden social que lo obliga a pagarle a su contador un día (navidad) en la cual no se presentará a trabajar. La pregunta que se cuestiona Scrooge es porqué se le obliga a pagar por las emociones que los demás manifiestan como parte de mantener el orden social.
Desde la perspectiva de las críticas al orden social del siglo XIX, las pretendidas reformas a la constitución que se pretenden ver como válidas representan el espíritu de la realidad que Dickens quiere plasmar en su personaje de Ebenezer Scrooge.
Veo en los personajes que gozan de alto prestigio en Guatemala el espíritu de pensamiento de Ebenezer Scrooge de hacer prevalecer su pretendida idea de bien incluso sobre la propia condición humana.
No se cuántas personas hay en el mundo con el espíritu de Ebenezer Scrooge pero si sé que aquellas interesadas en las reformas constitucionales están cegadas por su entusiasmo y su protagonismo político que no se percatan de que sus acciones no contribuyen desde ningún punto de vista al desarrollo.
Afortunadamente, habemos muchos guatemaltecos que no nos damos por vencidos y que reconocemos la condición humana. Al hacerlo reconocemos que hay maldad en el mundo que ejemplificado en el mito de Hesioso sobre los doce titanes: Oceano, el río del mundo; Ceo, la inteligencia; Hiperión, el fuego astral; Japeto, ancetro de la humanidad; Crono, rey; fulminados por Zeus por asesinar a Dioniso.
Del corazón de Dioniso y las cenizas de los titales nace el ser humano con su condición humana orientada tanto al bien y al mal. La manifiesta intención de los Héroes que impulsan la reforma a la Constitución de la República de Guatemala nos venden la panacea que eso será la solución a todos los problemas de Guatemala.
Ellos tienen intereses mezquinos y políticos claramente definidos. Son lobos con piel de oveja, vende patrias e interesados en salvaguardar su ceguera de desarrollo. Sin embargo, los guatemaltecos entendemos que nuestro trabajo diario, y el espíritu de dignidad de los más desfavorecidos sacará adelante a Guatemala sin los juicios de residencia que con mentalidad de colonialismo y vasallaje ejercen los países con serios intereses en Centroamérica.
República es ajena a la opinión expresada en este artículo