Washington, Estados Unidos | AFP |

El presidente estadounidense, Donald Trump, continuó desafiante este lunes en su defensa de un polémico decreto antiinmigratorio, mientras enfrenta una doble ofensiva judicial y política para contrarrestar esa orden.

Luego de que un juez federal dejara en suspenso la medida el viernes, la batalla legal se mudó a San Francisco, donde una corte de Apelaciones ordenó este lunes al gobierno a presentar una defensa del decreto promulgado por Trump el 27 de enero.

El presidente republicano había prohibido el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, y suspendió la llegada de refugiados, lo que rápidamente encendió protestas en Estados Unidos y el exterior.

Pero el bloqueo del decreto reabrió las puertas del país a los refugiados y los ciudadanos de los siete países, mayoritariamente musulmanes, frustrando temporalmente el plan de Trump, que ahora también enfrenta la oposición de las principales compañías tecnológicas.

Gigantes de Silicon Valley como Apple, Facebook, Google, Microsoft y Twitter –en total, casi un centenar de empresas– presentaron la noche del domingo un documento legal ante el tribunal federal de apelaciones del Noveno Circuito en San Francisco en respaldo a una demanda en curso contra el decreto de Trump.

El presidente también parece enfrentar el rechazo de la opinión pública: dos nuevos sondeos revelaron que una leve mayoría de los estadounidenses se oponen a la prohibición migratoria.

“Noticias falsas”

Pero Trump desestimó de plano esas encuestas: “Todos los sondeos negativos son noticias falsas, tal como los sondeos electorales de CNN, ABC y NBC”, dijo en Twitter este lunes, recordando el facaso de la mayoría de los medios de prever su triunfo.

“Lo siento, la gente quiere seguridad fronteriza y chequeos rigurosos”, añadió el mandatario, que también promete construir un muro en la frontera con México.

La administración republicana había sufrido un revés importante cuando la corte de Apelaciones rechazó el domingo la apelación presentada el sábado por el Departamento de Seguridad Interior, que reclamaba la anulación de la suspensión del decreto ordenada en todo el territorio estadounidense por el juez federal de Seattle (estado de Washington) James Robart, el viernes.

La Casa Blanca tiene hasta las 23H00 GMT del lunes para argumentar su respaldo de la medida ante el tribunal de San Francisco.

Del lado político, un grupo de figuras del gobierno demócrata saliente, entre ellas el exsecretario de Estado John Kerry, y el exjefe de la CIA y ex secretario de Defensa, Leon Panetta, pidieron mantener la suspensión de un decreto “mal concebido, mal implementado y mal explicado”.

Los demócratas advirtieron que la orden presidencial podría poner en peligro a soldados estadounidenses y desorganizar la cooperación antiterrorista, al promover la propaganda del grupo yihadista Estado Islámico.

Críticas republicanas

Ante los obstáculos interpuestos a una de sus principales promesas electorales, Trump, que pasó el fin de semana en el balneario de Mar-a-Lago, en Florida (sureste), lanzó una feroz catarata de tuits contra el juez Robart, a quien califica de “dizque juez”.

“No puedo creer que un juez exponga a nuestro país a tal peligro. Si algo sucede, ténganlo por responsable, así como al sistema judicial. Está entrando gran cantidad de gente. ¡Mal!”, escribió el domingo en Twitter.

“He dado instrucciones a Seguridad Interior de que controle MUY CUIDADOSAMENTE a la gente que está entrando al país. ¡Los tribunales están dificultando el trabajo!”.

El vicepresidente Mike Pence denunció la “frustrante” decisión del tribunal.

Pero altas figuras republicanas también mostraron inconformidad con el nuevo presidente. El líder de la mayoría en el Senado Mitch McConnell llamó a Trump a “evitar criticar a los jueces individualmente”.

Un 53% de los estadounidenses se opone al decreto que limita la inmigración, según un sondeo de CNN realizado entre el 31 de enero y el 2 de febrero. Un 51% lo rechaza, según otro sondeo de CBS.

Las empresas tecnológicas, que contratan a miles de inmigrantes, denunciaron que la orden presidencial “inflige un daño significativo a los negocios estadounidenses, a la innovación y al crecimiento”.

Viajeros mantienen flujo de llegada

Con la suspensión del decreto, viajeros con visa de los países afectados comenzaron a llegar a suelo estadounidense.

En Nueva York, el médico sudanés Kamal Fadlalla, de 33 años, se regocijaba de estar en esa ciudad tras permanecer bloqueado una semana en su país de origen.

“Realmente ha sido una semana dura”, declaró Fadlalla el domingo a la AFP en el aeropuerto internacional John F. Kennedy, aunque dijo sentirse “muy bien”.

Las restricciones provocaron protestas durante el fin de semana, tanto en Estados Unidos como en el exterior: desde Londres y Hong Kong hasta Washington y Palm Beach, donde descansaba Trump.