El aceite de palma es la principal materia prima utilizada para elaborar alimentos y cosméticos en todo el mundo, se calcula que está presente en el 50% de los artículos del supermercado. Solo en 2014 se utilizaron más de 74.01 millones de toneladas de este producto.

Debido a ello, es importante que la industria esté respaldada por certificaciones internacionales para garantizar las buenas prácticas, ya que se estima que en el caso del aceite de palma, solo el 17% de la producción total es certificada y sostenible, según Roundtable Of Sustainable Palm Oil (RSPO).

Estar certificado es la demostración de compromisos con el ambiente, pues no todo el aceite de palma es elaborado mediante prácticas sostenibles.

Certificación RSPO

El sello RSPO se ampara en ocho criterios de auditoría para garantizar que las empresas respeten los derechos humanos, laborales y de las comunidades, promuevan prácticas agrícolas respetuosas del ambiente y la biodiversidad, cumplimiento de las leyes, y no se ocupen nuevas zonas de elevado valor medioambiental.

En la actualidad, RSPO es la mayor organización que vela por la sostenibilidad en el sector en todo el mundo. Mediante su campaña Good Bad Palm Oil y la página goodbadpalmoil.org, invita a los consumidores a informarse para conocer qué productos y marcas comerciales utilizan aceite de palma certificado RSPO, así promover la producción de aceite de palma sostenible.

En el caso de Guatemala puede consultar http://www.rspo.org/members?keywords=&member_type=&member_category=&member_country=Guatemala

En Latinoamérica, once productoras de aceite de palma y 20 plantas beneficiadoras cuentan con este sello. El beneficio de cultivar de manera responsable y sostenible, ayuda a comunidades locales, pues genera trabajo y mejora los ingresos y la calidad de vida de las comunidades cercanas a las empresas.