Con polémica y con el voto de desempate del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, la candidata a ocupar la Secretaría de Educación de Estados Unidos, Betsy DeVos fue electa.  Lo interesante es que por más que los demócratas trataron de boicotear la elección, DeVos fue confirmada finalmente al haberse realizado la votación y obtener un empate que el vicepresidente definió en favor de ella.

¿Por qué es una buena noticia?  Porque DeVos ha sido una persona que ha criticado con dureza el sistema tradicional de educación de Estados Unidos.  Ella, con toda la razón del mundo, ha peleado por separar al gobierno de la educación de los niños.  Considera que la función principal de educación de los niños corresponde a los padres de familia y que ese vínculo es el más importante y único que hay que defender.  Sus críticos le acusan de no tener experiencia pero ella sabe mucho de educación aunque no le gusta a sus críticos su postura contraria a la burocracia e injerencia gubernamental.

En vez de educación pública estatal ha promovido escuelas privadas administradas por empresas.  Quienes votaron por ella la consideran la persona idónea para reformar el caduco sistema educativo que ha sido dominado por los sindicatos de maestros, requiere cada vez más fondos y la calidad en vez de mejorar ha ido cayendo.

Ella considera que las familias deben tener el derecho de escoger dónde quieren estudiar sus hijos y para ello ha defendido la idea de los “vouchers” o cupones o bonos escolares donde el gobierno le otorga a aquellas familias que no pueden costearse la educación de sus hijos en los colegios y escuelas privadas un bono escolar que es canjeable únicamente por educación en la institución que ellos escojan.    Ha sido promotora de las escuelas “Charter” que son escuelas administradas privadamente por empresas.

Otra buena noticia para la educación de Estados Unidos y que puede tener repercusiones positivas en nuestro país fue la propuesta reciente del congresista de Kentucky, Thomas Massie, proponiendo abolir el Departamento de Educación de Estados Unidos.  Este país funciona como una Federación de Estados.  Massie considera que el gobierno Federal (que aglutina a todos los estados) no debe tener injerencia en la educación de cada estado.  Así que regresa a cada estado y a las comunidades locales la decisión de la educación en su propio lugar eliminando el departamento de Educación Federal que es centralizador, burocrático e ineficiente.

La propuesta pone fecha límite al Departamento de Estado para el 31 de diciembre de 2018.  Cuando  fue eslecta DeVos, Massie comentó “ni el Congreso ni el presidente, a través de sus designados, tiene la autoridad constitucional para dictar cómo y qué deben aprender nuestros hijos”.

         Hace años que vengo criticando al Ministerio de Educación de Guatemala  (MINEDUC) por su tremenda y nefasta injerencia en nuestro fallido sistema de educación.  Ver lo que está ocurriendo en Estados Unidos en relación a este tema me levanta el ánimo para continuar con un debate en el que a veces quienes tenemos esta postura nos sentimos solos.   Hace un tiempo escribí sobre este tema (“Educación sin Barreras”, Prensa Libre, Guatemala, 17 de Noviembre del 2004) y vuelvo a reproducir algunos textos de lo que considero que debe cambiar.

“El MINEDUC ha tenido una injerencia predominante y cada vez más costosa, por alumno graduado, en la educación de los guatemaltecos y los resultados no son buenos.  Ante esto, muchos proponen más control, más de lo mismo.   ¿Por qué no dejar la educación en manos de las personas más interesadas: los padres de familia y las comunidades?

         La educación en Guatemala ha estado centralizada por el MINEDUC  con presupuestos cada vez mayores, un pensum de estudios obligatorio, una burocracia asfixiante, papelería excesiva y controles aniquiladores de toda iniciativa tanto para la educación estatal como la privada.    Por más recursos que se le sigan otorgando al Ministerio de Educación, la situación no mejorará. 

Para fundar un colegio privado se necesita llenar tal cantidad de papelería que muchos prefieren no meterse a esta actividad.  Se exige un pensum que sólo toma en cuenta el criterio del MINEDUC.  No se permite que cada colegio fije libremente sus cuotas.  Si un colegio desea contratar profesores extranjeros o locales con excelentes currículos no puede hacerlo porque no puede cobrar esa mejor calidad del claustro.  Por ello, en algunos colegios privados se cobra una gran cantidad de servicios que son diferentes a las cuotas autorizadas.     Hay que romper esta camisa de fuerza y dejar que las fuerzas creativas de la libre competencia se encarguen del problema, permitiendo así más y mejor calidad educativa.

         A modo de propuesta para una verdadera mejora educativa sugiero los siguientes cambios inmediatos:

Primero, eliminar las barreras en la educación privada.  El ministerio permitiría que los colegios privados que quieran asociarse al mismo puedan hacerlo y podrían mencionarlo en su publicidad.  Por ejemplo:  “Liceo Educativo – Supervisado por MINEDUC”.  Quienes no quieran ser supervisados por el MINEDUC no podrían indicarlo en su propaganda ni papelería.  Los padres de familia escogerían cuál centro les daría mayor confianza.  Los colegios privados podrían ser lucrativos, velando así por sus activos entre los que están sus alumnos y padres de familia.  Habría una gran diversidad de colegios con distintas calidades y precios.

El segundo cambio sería devolver a los padres de familia la responsabilidad de la educación de sus hijos.  El MINEDUC actuaría bajo el principio de subsidiaridad.  Esto es, ayudar a aquellos padres de familia que demuestren que sí tienen problemas serios para financiar la educación de sus hijos.  Esta ayuda sería parcial y temporal según cada caso, nunca generalizada.  Un mecanismo que se puede comenzar a implementar de inmediato es el de los Bonos Escolares.  Así, los padres de familia cambiarían estos bonos escolares por educación de sus hijos en el establecimiento privado de su elección.  El MINEDUC vería cómo sus escasos recursos comenzarían a alcanzar para educar a más niños.  Podría comenzarse poco a poco.

         Si seguimos trabajando con el sistema actual no habrá mejora en la calidad ni cantidad de niños educados por más que se siga incrementando el presupuesto.  Rompamos las barreras, quitémosle la camisa de fuerza a la educación guatemalteca.”

Hoy pienso en ese sentido pero con una diferencia.  Creo que debemos eliminar el Ministerio de Educación y dejar que los departamentos, comunidades junto con los padres de familia sean los que se encarguen de la educación de sus hijos.  No hace falta un sistema centralizado, burocrático y lleno de prejuicios, para poder tener una educación de calidad en nuestro país.  El Ministerio de educación tiene mucha gente y consume muchos recursos que van a parar a personal administrativo que no produce nada.  Todos esos recursos se pueden canalizar mejor en bonos escolares o al sistema de Justicia y hasta habría ahorros.  La calidad educativa mejoraría enormemente porque los padres de familia controlarían mejor si los profesores van, dan clases y enseñan lo que les es útil y no les meten textos con materias distorsionadas.  En fin, creo que Guatemala ganaría mucho eliminando esta camisa de fuerza que es el Ministerio de Educación.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo