Para la UNESCO las industrias culturales y creativas son: “Aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”. Las industrias creativas potencian el desarrollo y el crecimiento económico, principalmente la generación de empleos, las exportaciones, la inclusión social (término que por cierto le encanta a la izquierda) y la diversidad cultural, entre otros. Estas industrias por ende, no pelean con nadie.

Y por economía creativa, basada en dichas industrias, entendemos que es el sector de la economía que involucra la generación de ideas y conocimiento. “El concepto abarca esencialmente la industria cultural (arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía) y la economía del conocimiento (educación, investigación y desarrollo, alta tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología, industria aeroespacial).” «The Rise of the Creative Class 2002».

“La economía creativa en el Continente Americano juega un papel muy importante. Tan solo en América Latina este sector produce al menos USD177,000 millones cada año y en todo el continente americano esta cifra llega a los USD 1,932,000 millones, generando cerca de 23.3 millones de empleos. El país que más contribuye a este número es Estados Unidos, donde se estima que estas industrias generaron USD 1,664,000 millones en 2013 (equivalente al 11.2% del PIB).” Hollywood y la Industria Musical Americana generan más empleos que todas las actividades sumadas de varios países de la región. En México las industrias creativas son la quinta industria. «Creative Economy Report 2010»

Un papel crucial para potencializar estas industrias, son los derechos de propiedad intelectual, tanto derechos de autor para las distintas obras producidas, así como signos distintivos para incursionar en el comercio y patentes de invención para los procedimientos y productos tecnológicos.

En Guatemala tenemos un gran potencial humano para desarrollar estas industrias y de alguna forma cambiar la matriz productiva. De la agricultura de supervivencia al crecimiento cultural. Del subdesarrollo al desarrollo. De la pobreza a la riqueza. Definitivamente las industrias creativas, por mencionar algunas: industria musical, cinematográfica, teatro, software y turismo, son en su mayoría fruto de la actividad privada. Sin embargo, las industrias creativas, como cualquier otra industria, florecen mejor en naciones donde las políticas públicas las acogen y respaldan.

Actualmente tenemos en nuestra ciudad un importante Hub Tecnológico en la zona cuatro, una iniciativa cien por ciento privada, que desarrolla programas de ordenador y aplicaciones tecnológicas tanto para el mercado local, pero maquilando gran cantidad productos y servicios para el extranjero. Los famosos “call centers” también forman parte de este “boom” de las nuevas tecnologías. La industria cinematográfica y musical guatemalteca ahí va.

Hago mención a que se trata de purísima iniciativa privada, incursionando fuerte, incluso con las actuales condiciones de inseguridad fáctica y jurídica, altos impuestos y cero apoyo estatal. Imaginémonos por un momento si el gobierno tuviera en sus planes de desarrollo a las industrias creativas, fomentando su crecimiento, abriendo el mercado e invitando a las industrias creativas del “Primer Mundo” a establecer sus “Hubs” en nuestra tierra, brindándole todo tipo de beneficios para generar miles de empleos. Estoy seguro que podríamos competir en unos años con México, Colombia, Argentina y Brasil. Esto sin perjuicio de impulsar a las industrias creativas locales.

Es loable la labor que en este sector realiza el Comité de Propiedad Intelectual de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana –AMCHAM-, la Asociación de Autores, Editores e Intérpretes de Guatemala, así como la recién creada Cámara Guatemalteca De La Propiedad Intelectual –CAMPI-, que aglutinan a los mejores profesionales del derecho y demás expertos en la materia. Nuevamente vemos que se trata de organismos no gubernamentales los que trabajan arduamente en promover estas industrias. Desafortunadamente el gobierno brilla por su ausencia en una labor que debería ser prioritaria: crear las condiciones necesarias para la inversión nacional y extranjera en industrias como las creativas.

Pero en vez de promover y fomentar la industria, el crecimiento económico y el empleo, vemos con pesimismo que la agenda política sigue siendo manejada por funcionarios públicos corruptos, estatistas y colectivistas que lejos de construir, piensan en redistribuir la riqueza, en vez de crearla, en más fracasados “programas sociales” (fuente de corrupción), subir impuestos, controlar y aterrorizar a las empresas con medidas absurdas de tipo impositivo y financiero, todo con el fin de recaudar más dinero para luego despilfarrarlo.

Necesitamos un cambio político de ciento ochenta grados. Necesitamos gente preparada y ética, conocedora del mundo y mente creativa, que llegue al Congreso de la República, al Ejecutivo y a las Municipalidades con visión de generar más riqueza y no repartir la existente, de no enfrascarse en discusiones estúpidas sobre la desigualdad, sino de querer sacar de la pobreza a miles de personas por medio del capitalismo y sus bondades, una de ellas: LAS INDUSTRIAS CREATIVAS.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo