A todos los jóvenes de la Nación. Este es un mensaje urgente. Un mensaje cuyo contenido nos afecta, y por eso nos debería de importar, a todos. Nos quedan cinco días, o tal vez menos dependiendo la fecha en que lean esta columna, para salvar al país de tomar algunas decisiones que podrían tener efectos catastróficos. Hablo del tema que muchos han tratado, pero no lo suficiente: las reformas constitucionales al sector justicia.
Lo he dicho en otras columnas y lo repito en esta: la mejor herramienta para evitar que nos engañen es estar informados, y el peor crimen que puede cometer un ciudadano responsable es ser indiferente ante la realidad del país y abstenerse a involucrarse en las decisiones que definirán el futuro de la patria.
¡Este es un llamado para que todos nos involucremos en esta discusión! Esta República necesita de una ciudadanía consciente y activa. Hablemos fuerte y hablemos claro. Compartamos nuestras opiniones, convenzamos, escuchemos, ¡leamos!
La reforma tiene muchos puntos válidos, pero también está plagada de ideas que, lejos de “reformar el sector justicia” solamente lo destruirán más de lo que ya está.
Jóvenes, ¿Hemos leído las propuestas de la Reforma Constitucional? ¿Estamos informados de lo que está sucediendo y sucederá en nuestro país durante estos días? ¿Sabemos lo que ciertas “reformas” como el empoderamiento del Consejo Nacional de Justicia o el derecho indígena pueden hacerle a nuestro Estado de Derecho? ¿Qué clase de juventud espera sacar a su país adelante cuando ni siquiera se interesa por lo que sucede hoy? ¿Somos acaso una generación de hipócritas, lenguas flojas e ignorantes? ¡De nada sirve planear un futuro brillante si no se lucha por lo que está sucediendo hoy!
El coliseo será el Congreso y los gladiadores serán nuestros honorables diputados. Nosotros, el público, no podemos quedarnos callados. Formemos criterio y debatamos. Como mínimo leamos (aunque tarde) la propuesta de las reformas constitucionales al sector justicia. Luego aplaudamos lo que está bien y manifestémonos en contra de aquello que, en vez de mover al país hacia delante, lo retrocederá siglos.
Guatemala necesita de una reforma, pero no una reforma mediocre “discutida” a la carrera. Necesitamos una reforma responsable y es mejor tardarnos un poco más en el debate que tener que pagar las costosas cuentas en un futuro eterno.
¡Jóvenes este país es nuestro! No dejemos que otros decidan por nosotros. ¡No seamos mudos, digamos lo que pensamos y manifestémosles nuestras opiniones a nuestros representantes!
Es ahora. Es hoy. Tenemos cinco días para salvar a nuestro país. La pregunta es, ¿realmente queremos hacerlo?
#ReformaResponsable
**Me comprometo a enviarles el PDF de las Reformas Constitucionales al Sector Justicia a quién lo solicite (ya sea a través de comentarios, por Twitter o Facebook), así como más información de las mismas.

 

Republica es ajena a la opinión expresada en este artículo