Técnicamente estamos hablando de la kinesia, o sea el estudio técnico de las posturas corporales, los gestos, la expresión facial, la mirada y la sonrisa que forman parte de lo que llamamos la comunicación no verbal. Es importante hablar sobre las destrezas y las habilidades de los seres humanos. En ese sentido, debo afirmar que todos somos intencionalmente o no “intérpretes” de los signos en el entorno social en el que nos desenvolvemos diariamente. Ese mundo en el cual descubrimos el significado de los mensajes dentro de la comunicación no verbal. Por tal motivo, es imprescindible decir que todos poseemos la capacidad de interpretar y desarrollar al máximo nuestras capacidades en este ámbito.

La pregunta es: ¿para qué nos hemos preparado en esta vida? Para esta respuesta hay otras mil interrogantes y, en realidad, todo depende; sin embargo, hay algo para lo que no hemos sido educados la mayoría: para establecer una conexión con nosotros mismos y posteriormente poder comunicarnos con los demás, en un proceso de interacción social. Sin rodeos, hablo de controlar nuestras emociones, de desarrollar una cultura de inteligencia emocional, que nos permita conocernos a nosotros mismos para después conocer a los demás. ¿Cómo lo hacemos? En base a la experiencia y en base a uno de los pasos del método científico: la “observación”.

Es aquí cuando hablamos de la decodificación del lenguaje no verbal como un medio para relacionarnos con los demás; es decir, leer el lenguaje corporal de las personas permitirá identificar algunos patrones que pueden llevarte a tomar mejores decisiones en momentos trascendentales, pero sobre todo para generar empatía con quien desees relacionarte.

Así las cosas, los gestos son elementos de estudios con significado simbólico. Por ejemplo, el pulgar hacia arriba denota “aprobación” o “aceptación”. Estos son caracterizados como gestos emblemáticos, pues sucede que son intencionales. Es como decir: “todo está bien”, en un sentido coloquial. Esto es como decir “me llega”. Otro gesto interesante sucede con el dedo índice, también llamado el dedo napoleónico. Cuando se utiliza, las personas llaman a esto “señalar”. Esto es porque el dedo índice sirve como una extensión del brazo, que muchas veces refuerza un mensaje verbal, lo que le da mucha mayor fuerza a esta combinación, que puede ser interpretada como  autoridad.

Las expresiones faciales son tan importantes que demuestran inmediatamente el estado de ánimo de las personas. Es por eso que existen universalmente 6 expresiones faciales que son asociadas con la aceptación o el rechazo emocional: alegría, asco, tristeza, enojo, miedo e interés.

Los seres humanos somos tan expresivos, tan emocionales, que siempre estamos comunicando nuestros sentimientos de alguna forma. Por tal motivo, concentrarnos en su estudio nos podría permitir utilizarlo a nuestro favor para lograr ser queridos, valorados y respetados. Pensando en un  sentido estratégico, hay un adagio que dice: “No es lo que tienes, es cómo lo usas”, por lo cual no habría que espantarse con esto. Los seres humanos somos manipuladores por naturaleza, pero hay quienes trazan objetivos tan precisos, que para alcanzarlos hacen de la comunicación y del lenguaje no verbal una herramienta de persuasión para obtener resultados a su favor, ¡claro está! Depende de cada uno sus propias motivaciones y sus fines.

Por aparte, aprender a fijarse y analizar la comunicación no verbal de los demás puede servir como indicadores detonantes sobre su comportamiento. Notar el nerviosismo de algunos individuos y el interés muy marcado, pueden ser una señal de alerta contra algunas personas que se dedican al mal o a hacerle daño a los demás; es decir, interpretar correctamente el lenguaje no verbal de un potencial delincuente, podría salvarte tu propia vida.

Obviamente la comunicación no verbal y el lenguaje no verbal son producto de la “connotación”. Esto significa que es algo “subjetivo”, pero también “interpretado”. No es infalible, pero sí es muy especializado en cuanto a los mensajes y los significados. Se trata de establecer conexiones previas que en determinados momentos estratégicos nos permiten establecer conexiones y antecedentes, los cuales nos sirven como parámetros que hemos estudiado y aprendido a identificar antes y nos permite tomar decisiones en ese momento clave.

Otro de los puntos tiene que ver con la mirada. En este sentido puedo afirmarte que una persona cuando te hace una promesa y no te ve a los ojos, existe mucha probabilidad de que te está mintiendo y de que no cumplirá el compromiso cuando llegue el momento. Esto puede identificarse claramente.

En este tema hay algunos adagios como: “Los ojos son la ventana del alma” o “Una mirada habla más que mil palabras”; es decir, interpretamos la fuerza de la mirada con varias asociaciones y con varios significados, para lo cual, por supuesto, hay que tomar en cuenta el contexto en el que se producen. Por ejemplo, en una entrevista de trabajo, una persona que evade la mirada cuando le preguntan algunas cosas genera desconfianza, pero al mismo tiempo una persona que mira demasiado y fijamente puede parecer retadora. Hay que tomar en cuenta, aparte del contexto, la cultura, porque dependiendo de los países, también cambian las asociaciones y los significados; sin embargo, eso no es impedimentos para lograr interpretar el lenguaje no verbal de otras culturas, pues cuando hemos observado grabamos fotografías de los efectos y las reacciones que poseen en esa cultura.

En definitiva, la comunicación y el lenguaje no verbal está cifrado y contenido en una palabra muy importante, que es la clave para comprenderlo: “el signo”. Todo en esta vida tiene un signo. El verdadero desafío es lograr interpretarlo correctamente y utilizarlo a nuestro favor, tanto para emitir como para recibir mensajes. Ese tipo de comunicación, que es cotidiano, que pasa muy rápido, tiene la capacidad de transmitir el 75% del 100% de una comunicación integral, lo cual también involucra a la comunicación verbal; o sea, que ese 75% corresponde a lo que vemos e interpretamos de los demás, pero también a lo que los otros ven e interpretan de nosotros.

En suma, la observación siempre será determinante para comprender el comportamiento y las actitudes de los demás. Hay que tener cuidado, porque existen personas que siempre nos están leyendo e interpretando cada uno de nuestros movimientos, simplemente porque empiezan a tratar de definir los rasgos de nuestra personalidad, nuestros intereses, nuestros errores, con el propósito de ir estableciendo patrones y parámetros de clasificación.

En conclusión, todo lo que hacemos comunica, incluso hasta nuestro silencio. La pregunta sería: ¿para qué utilizarías tú los conocimientos del lenguaje no verbal? Seguramente al hacerte esta pregunta, también tendrás varias respuestas y quizás otras preguntas. La verdad es que si lo intentas, serás una persona más segura, sin temores, más feliz y, sobre todo, más cauteloso, pero con una postura abierta, lo cual te permitirá relacionarte de una mejor manera con los demás y con tu entorno.

 

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