En pleno siglo XXI y aún hay hombres que creen que por el simple hecho de tener el cromosoma pueden hacer lo que sea de una mujer o con una mujer. Hasta tomarla por objeto sexual. Cómo es posible que todavía no se ha captado la idea de respetar los NO de las personas y sobre todo en un ámbito tan propio e íntimo como el cuerpo.
No hay excusa que valga. Decir que todo fue culpa del instinto es la excusa más pobre del mundo. No hay instinto que valga y además los seres humanos somos los únicos que podemos controlar estos sentimientos. Pésima excusa, tal como la de “ella me provocó, mire como está vestida”. La mayoría de mujeres se visten como se sienten cómodas, con respecto a sus personalidades, ¿por qué querría vestirse una mujer para ser asaltada sexualmente? Es absurdo. “Es mi novia/esposa”, no importa el tipo de relación que haya, un no es no. Amigo, que le hayás comprado un trago no significa que ella está obligada a ver ninguna parte de tu cuerpo y eso tampoco significa que ella quiera tocarte o regresarte el gesto con algo parecido.
Las mujeres no estamos diseñadas para soportar este tipo de abuso constante y sonante contra nosotras y nuestros cuerpos. Y ustedes hombres, no pueden bajo ninguna circunstancia obligarnos a dejarnos llevar por “sus instintos.” Dejen de creer que este tipo de acciones los hace más varoniles o admirables. Porque esto puede llevarlos a la cárcel y nadie está en ese sitio por mostrar una actitud correcta ante la vida.
Como mujeres tenemos que comprender que denunciar este tipo de acciones no solamente ayudará que se haga justicia en un caso en especial, sino que también a las demás mujeres. Nosotras no somos culpables que nuestra sociedad crea que nuestra voz no tiene voto mientras estemos frente a un hombre. La denuncia es la única manera de evitar que esto siga pasando. Y como hombres habrá que entender la simpleza de un NO, que sea esa razón suficiente para no volver a insinuar nada o par ano acercarse más a alguien.
Hay que decir un NO fuerte y convincente porque a través de esas dos letras estamos siendo dueñas de nuestros propios cuerpos y experiencia, podemos elegir que queremos. Y conste que el NO cuenta en muchas más cosas. Empecemos todos a decir y a respetar cuando alguien llegue y muy sinceramente nos diga “NO.”

 

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