El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) fue implementado durante el gobierno de Juan José Arévalo con el objetivo de brindar apoyo y protección a los trabajadores. Actualmente brinda pensiones y atención médica, programas que se sostienen con el aporte de empleados y patronos.

No obstante, la deuda de muchos patronos, en especial la del Estado, ha hecho que programas como el de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS) sufran un desgaste, al punto que su futuro se torna incierto.

El IGSS fue fundado el 28 de octubre de 1946

Aunque las autoridades guardan con recelo la información, un informe financiero del Seguro Social presentado el año pasado en la Comisión Legislativa de Previsión Social, sacó a relucir un desequilibrio financiero en el Programa IVS, punto proyectado para el 2024. La razón del desbalance es porque los gastos alcanzan a los ingresos y las reservas comenzarán a disminuir.

“La situación se torna complicada. Yo le pedí a las autoridades un informe sobre las acciones que se tomarían para evitar ese desequilibrio ya que estamos a siete años del 2024 y todavía sigo esperando la respuesta“, declara el diputado Luis Pedro Álvarez, quien presidió la comisión.

El congresista reconoce que abordar el tema le generó una serie de críticas ya que surgió el rumor que la iniciativa que buscaba presentar pretendía la privatización del Seguro Social.

“Nunca se planteó privatizar. No presentamos ninguna iniciativa, mi objetivo era abordar la problemática y buscar soluciones”, declaró el legislador, quien teme que ese desequilibrio financiero sea inminente.

Actualmente 83 mil 016 personas reciben una jubilación

No es la primera vez que se avizora un desequilibrio financiero. En 1977 se registró uno y la solución fue aumentar el aporte, aunque con el panorama para el 2024 se confirma que la medida solo aplaza el problema y no lo resuelve. Pese a ello, el congresista no duda que aumentar la contribución se convertirá en la primera opción para oxigenar el sistema financiero.

En la actualidad la contribución es del 15.50%.  El 4.83% lo otorga el trabajador y el 10.67% el patrono. De ese porcentaje, el 1.83% del trabajador y el 3.67% del empleador se destinan para el pago de pensiones. El resto se destina al programa de Maternidad, Enfermedad y Accidentes. El pago de las cuotas ha permitido contar con reservas que, según el documento, superan los Q18 mil millones.

El sistema de previsión social está compuesto por tres programas base: IVS, régimen de clases pasivas del Estado y el Instituto de Previsión Militar

El problema radica en que los ingresos van a igual ritmo que los gastos. Según el informe, los ingresos se mantienen en Q5 mil millones y los gastos en menos de Q4 mil millones. Sin embargo, en 2024 los gastos alcanzan los ingresos y en el 2025 los superan. Aunque se podría pensar en las reservas, éstas empiezan a consumirse al punto de disminuir repentinamente. El informe muestra que en 2029 los gastos y las reservas llegarían al mismo punto.

Datos del Seguro Social dan cuenta que 83 mil 016 personas reciben una jubilación.

El problema no solo se limita al programa de IVS también alcanza al programa de Enfermedad, Maternidad y Accidentes, más conocido como EMA, el cual según el informe del IGSS, ya enfrenta un desequilibrio financiero ya que los gastos están superando a los ingresos.

¿Qué dicen las autoridades del Seguro Social?

Se buscó hablar con el Presidente Carlos Contreras, pero no fue posible. Aunque conversamos con autoridades de la Subgerencia Financiera, no se atrevieron a plantear escenarios ya que, según explicaron, le corresponde a otro departamento analizar esa situación.

Sin embargo, plantearon la ruta que están trabajando para aumentar recursos. “Se aprobó un acuerdo para exonerar recargos por mora. Este acuerdo cobró vigencia el pasado 1 de febrero y estará hasta el 31 de julio”, explicó Javier Rivera, subgerente financiero. La idea es que los patronos con deuda pueden acercarse y cancelar las cuotas pendientes. Con esto esperan obtener unos Q650 millones.

El 80 por ciento de los ingresos del IGSS provienen de la cuota del patrono y empleado.

Otra estrategia será crear la Dirección de Recaudación que contará con cuatro pilares. El cobro administrativo (recordarle a los patronos la deuda), registro de patrones (verificar la base de datos para que pueda crecer el número de afiliados), inspección patronal (verificarán el pago de la cuota) y el departamento de cobro judicial. Este esfuerzo esperan convertirlo en Q550 millones. 

¿Otras opciones?

El Seguro Social ha sido tema de análisis de varias entidades. El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) lo aborda en su estudio “Lineamientos de política económica, social y de seguridad para Guatemala 2011-2021.

El documento destaca que los programas de previsión social solo cubren a una cuarta parte de la población y “la misma ha disminuido con el tiempo, es decir, son menos los trabajadores que ahorran para su retiro”, explica la analista Verónica Spross.

Para la experta, el desequilibrio no se ha registrado antes ya que no se ha aumentado el monto de las pensiones. Pero lo que ocurrirá es que se recurrirá a un subsidio fiscal, es decir, un aporte proveniente de los impuestos de todos los guatemaltecos.

El IGSS registra más de un millón 300 mil afiliados.

“Hay elementos de equidad que tenemos que abordar como país”, destaca Spross. El modelo guatemalteco funcionará mientras aumente la fuerza laboral de lo contrario no se puede asegurar su éxito. Por ello plantean otras opciones.

Una de ellas es contar con un sistema de cuenta individual donde cada trabajador aporte y haya relación entre los beneficios y los aportes realizados. “También podría incluirse un pilar solidario que brinde una pensión mínima a todo aquel que haya aportado, eso existe en otros países como Chile por ejemplo”, sugiere.

El documento detalla que es inminente plantear un modelo acorde con la economía del país ya que los sistemas de previsión social no son sostenibles con el tiempo.

Aunque una eventual crisis podría llegar en 7 años, la mala atención tanto para jubilados como para afiliados es pan de cada día en las clínicas del Seguro Social en donde la demanda ha superado por mucho la capacidad de respuesta, hasta el punto que las citas son proyectadas de seis meses en adelante. En medio de ese panorama, el abordaje maduro y serio es un reto impostergable que ningún sector puede obviar.