Todos los extremos son malos, porque se puede caer en los radicalismos de la imposición autoritaria de las ideas; sin embargo, no tomar una posición específica sobre un tema no es bueno. Debemos tener la capacidad de formar nuestro propio criterio, pero en base a la información balanceada sobre los diversos tópicos e información coherente de los diferentes puntos de vista. Un grave problema es cuando existe demasiada información sobre un tema, lo cual se presta para desinformar. Ambos extremos tratarán de hacer prevalecer sus argumentos con vehemencia, pero únicamente el sentido común debería prevalecer.

Nadie puede decirle a usted lo que es bueno o malo de una forma autoritaria. El factor psicológico de algunos es  generar temor para que esto se traduzca en rechazo. En Guatemala suele decirse que estamos sobrediagnosticados; es decir, existen ya mil estudios para un solo problema, pero ¿cuál es la solución al problema? Es importante encontrar esquemas reales que le permitan ubicar, interpretar, percibir, identificar y clasificar la información que se va recibiendo del entorno.

En Guatemala no hay información muy clara sobre algunos temas. Lo que sí hay son matrices de opinión que se generan en consonancia con algún estamento de poder, con el objetivo de generar un efecto positivo o negativo en los ciudadanos. Quien controla esta premisa tiene una herramienta de análisis interesante, porque no podemos creer todo lo que leemos, ni asumir las publicaciones de los medios de comunicación como una verdad absoluta. Esto no es una crítica para los medios de comunicación, sino para nuestro rol como ciudadanos. Todo se trata del manejo de la información, y es aquí la pregunta al final del día: ¿Qué manejamos: información o desinformación? ¿Dónde empieza y dónde termina la realidad? ¿Y la realidad para quién? Son preguntas importantes que debemos hacernos.

¿Cuánta información real obtenemos de los grandes temas del país? Según el autor Blázquez, existen tres variables para que se manipule a una sociedad: el primero es ver a la persona como un objeto, el segundo es alterar la realidad y el tercero es tener un objetivo concreto para las dos primeras o, dicho en otras palabras, hacernos creer algo que en realidad no es así, sino más bien inducirnos, influenciarnos y manipularnos.

Así las cosas, debemos darnos cuenta que para construir un país  hay que evitar la confrontación y hay que buscar puntos de consenso. Hay que evitar la polarización y la ideologización de los temas, porque no logramos obtener información sobresimplificada; es decir, hay que definir en concreto qué es lo que se busca e informar a los ciudadanos, pero además los ciudadanos tienen la responsabilidad de investigar, de cerciorarse sobre la veracidad o no de la información, para no caer en la desinformación. De esta cuenta, en cuanto a qué es bueno y qué es malo, usted debe encontrar su propia respuesta en base a los resultados de su investigación, al cotejo y contraste de la información. Es usted mismo quien debe deliberar. Que no lo hagan otros por usted, pues si no su capacidad de iniciativa quedará anulada y a usted lo movilizarán antes de que usted mismo pueda darse cuenta que es por una causa que no es la suya.

El buen manejo de la información es sensible y debe ser prudente y mesurado, pues la sutileza con la que se maneje depende de que esta logre su objetivo. La comunicación tiene como objetivo obtener resultados. Lo que se trata es de conquistar objetivos  para que una institución o empresa pueda trasladar sus mensajes eficientemente. El problema no es la información, sino lo que se hace con ella, pues se puede prestar para generar otra clase de contenidos, de tal forma que hablaríamos de la distorsión de la información, lo cual podría convertirse en una amenaza y en un tipo de  comunicación agresiva.

Cada quien tiene garantizado su derecho a decir lo que quiera y a emitir su opinión en libertad, pero lo mejor es comunicar bien para evitar el rumor, que es una barrera en la comunicación y que solo podría generar antagonismo. Lo que hay que hacer es buscar la información de primera mano e intentar establecer la verdadera causa del problema, analizar los incentivos de esa información, así como sus intereses. Para poder tener la mayoría de las variables de un abanico de posibilidades, necesitamos conectarnos con nuestro entorno para identificar lo que se mueve en el ambiente, lo cual pudo haber sido artificial para generar una ola de fuerza en contra o a favor de un tema. Lo importante de eso es identificarlo.

En Guatemala, nosotros los ciudadanos necesitamos aprender a valorar la información y diferenciarla de la que no lo es. ¿Cómo hacemos esto? Pues muy simple: debemos entender que somos un país complejo y que lamentablemente en la mayoría de las ocasiones estamos divididos, y no logramos diferenciar qué es bueno y qué es malo, porque en muchas ocasiones nos dejamos llevar por las apariencias; sin embargo, debemos aprender a seleccionar y a cuestionar todo lo que los demás dicen que es la realidad. Necesitamos contrastar la información, y articular nuestras ideas en función de lo racional y evitar las posiciones emocionales que nos pueden jugar una mala pasada al momento de adoptar una postura con respecto a un tema.

En definitiva, el manejo de la información es importante para la toma de decisiones. Hay un adagio que dice: “Quien tiene la información tiene el poder”, pero hay otro mejor que dice: “Quien tiene la información y sabe qué hacer con ella tiene el poder”, por lo cual obtener la información de calidad es responsabilidad de cada ciudadano, que en base a la evidencia puede aceptar o rechazar algo por el simple hecho que ha logrado obtener mayor conocimiento y no tomar la vía mas fácil de aceptar que todo lo que otros dicen es una verdad absoluta.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo