Washington, Estados Unidos | AFP |

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se alejó este miércoles de la política de Washington de insistir en una solución de dos Estados al conflicto entre israelíes y palestinos, y afirmó que apoyará una salida acordada por ambas partes.

En una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Trump dijo que su gobierno podría incluso aceptar una solución con un único Estado si ambas partes se ponen de acuerdo.

En un histórico paso que le aleja de la consabida política estadounidense y el consenso internacional sobre el tema, Trump reiteró que “podría vivir con cualquiera de las dos soluciones”.

“Por mucho tiempo pensé que la solución de dos Estados era la más fácil. Pero, honestamente, si Israel y los palestinos están felices, yo estoy feliz con lo que ellos prefieran”, declaró el mandatario republicano.

En la noche del martes, una alta fuente del gobierno estadounidense que habló bajo anonimato adelantó que Washington dejaría de insistir ante las dos partes en conflicto para hallar una solución de dos Estados.

“Eso es algo que ellos deberán resolver, nosotros no vamos a dictar cuáles serán los términos de la paz”, dijo la fuente.

La explosiva declaración dio un giro a la política externa estadounidense y provocó una oleada de reacciones en todo el mundo este miércoles antes de que Netanyahu visitara a Trump en la Casa Blanca.

El secretario general de Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, dijo categóricamente que “debe hacerse todo lo posible para preservar” la posibilidad de una salida con de dos Estados.

Instantes más tarde, Francia –miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU– dijo por boca de su embajador François Delattre que el compromiso de su país con la solución de dos Estados “es más fuerte que nunca”.

En Ramala, Territorios Palestinos, Hanan Ashraui, dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dijo que la nueva posición estadounidense “carece de sentido”.

Washington “está tratando de satisfacer a la coalición extremista de Netanyahu”, apuntó.

Pero el ala más extrema del gobierno israelí cantó victoria.

“Una nueva era. Nuevas ideas (…) Gran día para los israelíes y los árabes razonables. Felicitaciones”, escribió en Twitter Naftali Bennet, líder del partido nacionalista y religioso Hogar Judío.

Trump pide menos “odio”

Pero en un mensaje directo a su interlocutor, Trump afirmó que le gustaría ver de parte de ustedes del gobierno israelí “más contención con los asentamientos”.

“Vamos a buscar alguna salida, porque me gustaría que lleguemos a un acuerdo”, sobre esta cuestión, reiteró.

El presidente señaló que “los israelíes van a tener que mostrar alguna flexibilidad, lo que no es fácil. Tendrán que mostrar que realmente quieren un acuerdo de paz”.

“Los palestinos”, de su lado, “tienen que deshacerse un poco del odio que enseñan desde tierna edad. Ellos enseñan mucho odio. Es algo que yo he visto”, sostuvo.

Trump aprovechó para criticar a la ONU por considerar que trató a Israel de “forma muy, muy injusta” cuando el Consejo de Seguridad aprobó a finales de diciembre una resolución que condena sus asentamientos en territorios palestinos.

El mandatario republicano reveló que sigue manteniendo la posibilidad de transferir la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, una idea fuertemente criticada por los palestinos.

Los gobiernos estadounidenses tienen desde hace décadas su legación en Tel Aviv, hasta que un acuerdo entre israelíes y palestinos determine el estatus de Jerusalén, ciudad que ambas partes reivindican como capital.

Trump nombró como nuevo embajador ante Israel al abogado David Friedman, quien en sus primeras declaraciones defendió la transferencia de la embajada a “la capital eterna de Israel, Jerusalén”.

El propio Friedman ha participado en la financiación de asentamientos israelíes en territorios palestinos. Su nominación aún debe ser confirmada por el Senado.