Uno de los factores más importante para cualquier país que desea aumentar la cantidad de recursos que la industria turística puede aportar a la economía, pasa por analizar las diferentes vertientes que inciden en la percepción de quienes hacen uso de sus servicios.  En el caso de la industria turística guatemalteca, no es novedad para ninguno, la poca congruencia que existe para los propietarios de negocios de alimentos y bebidas el no poder vender legalmente licor después de la una de la mañana.

El famoso acuerdo gubernativo mal llamado Ley Seca, tiene sus raíces en la época de la prohibición del licor en Estados Unidos, que abarca desde 1919 a 1933.  Durante esos años, el crimen organizado se apropió de la distribución de licor, lo cual generó corrupción, lavado de dinero y crímenes que ligaban a las grandes mafias con políticos, empresarios y todo tipo de personajes de diferentes estratos de la sociedad, que en teoría promovían la ley, pero en la práctica fomentaban el consumo de alcohol de manera clandestina, por los grandes beneficios que les aportaba económicamente.

Como ocurre con cualquier producto, en el momento en que existe una barrera que limite la oferta, si la demanda no se reduce, habrá escasez, lo cual en el caso de la venta de bebidas alcohólicas en Guatemala después de la una de la mañana, ha provocado el incremento de los llamados “after parties” (fiestas clandestinas después de la hora de la prohibición) o bares abiertos, bajo la protección de la policía que con el manto de la corrupción y por los grandes beneficios económicos que produce, es capaz de generar pagos bajo la mesa para que se mantengan abiertos.

Basta pasar un sábado después de la una de la mañana y salir a las calles de la Antigua Guatemala, para comenzar a ver hacia dónde se dirigen todos los que obligados por los bares que cumplen la ley, salen a la búsqueda de lugares en donde se puede consumir licor sin respeto a la autoridad.  No digamos en la Ciudad de Guatemala, donde son famosos los antros y las discotecas que a partir de la una de la mañana tienen mayor afluencia porque allí sí se permite la venta de licor después de esa hora.

El acuerdo gubernativo 221-2004 es una ocurrencia sin sentido que debería eliminarse, muchos embajadores incluso no entienden por qué en Guatemala se implementó semejante iniciativa que ha transformado el concepto urbano de lo que antes era la Zona Viva a una Zona Desierta.  Lo más grave es que algunas personas creen que esta medida reduce los accidentes y la violencia producida por los efectos del alcohol, cuando en realidad fomenta un mercado ilegal que no paga impuestos y lucra amparado por la corrupción que genera. @jczapata_s

 

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