Con las elecciones presidenciales en Ecuador a celebrarse este domingo 19, culmina la era de 10 años del presidente Rafael Correa. Las expectativas de la sociedad son altas. Después de una década Ecuador se libra de la “correa” alrededor del cuello y evita convertirse en Venezuela. Sin embargo existe la incertidumbre en cuanto a lo que signifique esa liberación porque después de la fiesta democrática, la sociedad ecuatoriana debe enfrentar los fuertes escándalos de corrupción creadas por autoridades que son juez y parte, y que no soltarán su poder solo por la decisión de muchos.

En República presentamos dos visiones de dos periodistas que más allá de su profesión, cuestionan el futuro de su nación al mismo tiempo que lo abrazan, no como salvavidas en maremoto sino que como el primer ladrillo para la construcción de un nuevo país. Ecuador hace este ejercicio electoral para celebrar el poder del pueblo y arroparlo como el único camino para abortar el sendero totalitario elegido por Bolivia o Venezuela. Los periodistas Janet Hinostroza de TeleAmazonas y Luis Eduardo Vivanco del Diario La Hora, aceptaron colaborar con República para contarnos las interioridades de la sociedad ecuatoriana. Estos son sus relatos.

Hinostroza es presentadora del espacio de entrevistas y opinión “Los Desayunos 24 Horas” por la cadena TeleAmazonas.

Ecuador: La democracia está en juego

Por Janet Hinostroza

Este domingo 19 de Febrero los ecuatorianos no solo elegimos Presidente y Vicepresidente de la República. Nos jugamos nuestro futuro. La decisión está entre irnos al mismo barranco de Venezuela o jugarnos por un cambio de rumbo.

No solo se trata de cambiar el modelo económico, que ya fracasó, sino de recuperar la democracia. Esa responsabilidad recae sobre cuatro binomios que se constituyen en los más opcionados para pasar a una segunda vuelta electoral. Lenín Moreno y Jorge Glas, conforman el binomio oficialista y ocupan el primer lugar en las encuestas. Los gobiernistas dicen que es el resultado de 10 años de políticas exitosas a favor de los más pobres; otras ópticas dicen que es el resultado de la construcción de una maquinaria electoral a punta de bonos, empleos en el Estado y millonarios contratos a dedo.

El segundo lugar se lo pelean un ex banquero, Guillermo Lasso; y la única candidata mujer, Cinthya Viteri. Ambos representan a la derecha. El cuarto lugar es para un ex héroe de guerra y ex Alcalde de Quito, Paco Moncayo, miembro de una izquierda moderada, usa la honestidad como su mejor carta de garantía de que hará un buen gobierno. A pesar de las diferencias ideológicas, izquierda y derecha ofrecen lo mismo: empleo, lucha contra la corrupción, libertad de empresa y expresión.

Los candidatos saturaron de anuncios publicitarios las principales calles de Guayaquil.

Este jueves acabó una de las campañas más agresivas de la historia del Ecuador. No podía ser de otra manera. Es el resultado de 10 años de violencia y confrontación generadas por el propio Presidente Correa quien ha seguido al pie de la letra las recomendaciones del Foro de Río de Janeiro (cuna del Socialismo del Siglo XXI) y que ha comprobado la efectividad de ese dicho que dice “Divide y reinarás”. Rafael Correa ha dicho que una vez entregue el poder se irá del país.

Y cuando se vaya podremos empezar a recoger del piso los pedazos que quedan del pueblo amable y tolerante que solíamos ser. Las elecciones se van a dar en medio de fuertes denuncias de un posible fraude. La desconfianza nace en un padrón electoral que no logró ser depurado y que hoy incluye muertos y migrantes y extranjeros que votan. Y también en que todos los puestos claves han sido puestos en manos de simpatizantes o ex miembros del gobierno.

En estos 10 años de gobierno, Rafael Correa tomó el control de todas las instituciones del Estado. La que más preocupa es la justicia. Para resumirles lo que sucede, de todos los países involucrados en la corrupción de Oderbrecht, La Fiscalía ecuatoriana solicitó información a la Fiscalía brasileña sobre este caso de corrupción. La Fiscalía brasileña la envío. Sin embargo la Fiscalía ecuatoriana devolvió la información a Brasil, por no contar con un perito que sepa portugués y que pueda traducir el documento. Ecuador es el único que no entregó información crucial del caso y también es el único que no tiene ningún sindicado en el caso. Todos los otros países en donde Oderbrecht repartió coimas ya tienen una investigación abierta. Mientras en otros países se está negociando la devolución del dinero robado, en el Ecuador el Fiscal General de la Nación demora las investigaciones con la clara intención de que la lista de corruptos no se revele antes de las elecciones de este domingo. Lo más triste es que lo logró.

Pero la indignante actuación de la justicia no acaba allí. El caso de Oderbrecht se desarrolla paralelamente a otro caso de corrupción, el de Petroecuador y la repotenciación de la Refinería de Esmeraldas, la más importante de nuestro país. Uno de sus principales directivos, el ex Ministro de Hidrocarburos, Carlos Pareja Yanusselli, huyó unos días antes de que lo involucren en el caso. Hoy confiesa que fue el mismo Fiscal General el que le dio la voz de alerta. Yanuselli dijo otra cosa, que el Vicepresidente Jorge Glas conoce de todos los robos en el sector. Pero ni el Fiscal General, ni la Asamblea Nacional lo han llamado a que rinda cuentas. ¿Por qué? Porque nuevamente es candidato a Vicepresidente de la República.

Cerca de 12.8 millones de ecuatorianos asistirá a las urnas.

En mi país mientras la justicia condena a 5 años de prisión a los que se llevan millonarias coimas por negocios petroleros, mientras que envía 4 años a la cárcel a 4 mujeres indígenas por cerrar una carretera y ejercer su voz de protesta. Mientras condena a 18 meses de prisión a un miembro de la Federación Ecuatoriana de Fútbol por lavar dinero, le da la misma pena a un joven por aplaudir, sí por aplaudir, durante una marcha en contra de las políticas represivas del gobierno de Correa. En el Ecuador la protesta ha sido criminalizada, una política que ha llevado a la cárcel a la mayor cantidad de líderes indígenas y sociales de toda la historia.

Este domingo los ecuatorianos nos jugamos la dignidad y la posibilidad de recordarle a nuestro pueblo que no necesita que le regalen migajas (el candidato oficial ofrece subir el bono de desarrollo humano de $50 a $150 dólares), sino que le permitan trabajar, soñar y crecer por sus propios medios. Esta es la única oportunidad que nos queda para perder el miedo, recuperar nuestro presente y planificar juntos nuestro propio futuro.

Escritor y Editor General Dario La Hora de Ecuador

Ecuador se juega su futuro

Por Luis Eduardo Vivanco

Tras una campaña marcada por la guerra de encuestas, las denuncias de corrupción dentro de régimen de Rafael Correa, estrategias sucias y alta indecisión ciudadana, alrededor de 12,8 millones de ecuatorianos van a las urnas.

Es la primera elección en 10 años en la que Correa no está en la papeleta, físicamente. Esta vez el oficialismo apostó por Lenín Moreno, un exvicrepresidente del actual mandatario, en binomio con el actual vicepresidente, Joge Glas. Ambos bajo la sombra de 10 años de revolución ciudadana, la cual ha tenido el reto de reinventarse y ofrecer correcciones para captar a un electorado que busca un cambio.
El llamado ‘voto duro’ del correísmo se pone a prueba. Se medirá si éste es suficiente para ganar en una primera vuelta. Para ello necesita el 40% de los votos válidos, con una diferencia de 10 puntos con el segundo. Hasta el miércoles 15 de febrero, última fecha autorizada para la publicación de encuestas, las empresas no alineadas al régimen certificaban que habrá un segundo round presidencial, previsto para abril. Sin embargo, las firmas cercanas al Régimen informaron de un margen más amplio, asegurando que Moreno sería presidente sin necesidad de una segunda vuelta.

Material repartido por el CNE para que los ciudadanos puedan votar en secreto.

La credibilidad de las encuestas está en juego este domingo. En la búsqueda del segundo puesto estarían el empresario de derecha Guillemo Lasso y Cynthia Viteri, también de derecha. Ambos críticos de Correa, prometen desmontar un sistema político que ha absorbido todos los poderes, ha reducido las libertades y ha sumido al Ecuador en una profunda crisis económica. La opacidad de las cifras del endeudamiento público que habría ya superado el límite impuesto por la Constitución en relación al PIB (40%), así como el desempleo, han marcado las principales preocupaciones del electorado, lo que se ha traducido en el enfoque de las campañas.

La corrupción, cuyo caso matriz ha sido la red de desvíos de dineros públicos en la petrolera estatal, ha copado el segundo lugar en la preocupación pública. Escándalos, denuncias y juicios han acompañado la campaña. El candidato a la vicepresidencia por el oficialismo, Jorge Glas, ha sido centro de todas las críticas y sospechas, sin embargo la justicia no ha movido un dedo para aclararlo.
Ecuador también elige al poder Legislativo, que durante los últimos cuatro años funcionó como un departamento legal de Correa, con una mayoría abrumadora que permitió al Gobierno legislar a sus anchas. Las previsiones muestran que ese escenario no se volvería a repetir y que existirá una nueva composición de fuerzas políticas en la Asamblea.
Todo esto está en juego y las transparencia en manos de un Consejo Nacional Electoral que ha prometido que respetará la voluntad popular, pero sobre el que ha caído un vendaval de acusaciones por su falta de independencia de Correa.