Esta semana, sin lugar a duda, el tema de la justicia ha sido de gran relevancia en Guatemala. Primero, el polémico proceso de las reformas constitucionales, cuyo espíritu ha sido transformar el sistema de justicia del país lamentablemente ha sido cooptado por los intereses de algunos partidos. Segundo, dos diputados del Congreso, Roberto Kestler y César Fajardo han perdido la inmunidad para ser investigados por el Ministerio Público. Tercero, la Corte Suprema de Justicia decidió revocar la prisión preventiva en contra de José Manuel Morales Marroquín y de Samuel Everardo Morales Cabrera, hijo y hermano del presidente Jimmy Morales.

Nos ha llevado muchos años llegar formalmente a tener una discusión sobre las reformas de la Constitución en el Congreso. Por esa razón no podemos permitir que se desvirtúe la finalidad de las mismas y la oportunidad de transformar el sector justicia. Esta semana las reformas fueron cooptadas por los intereses de algunos partidos, entre ellos Convergencia, UNE, Winaq y URNG. Como se observó el pasado 15 de febrero, la discusión de las mismas ha sido prolongada a solicitud de algunos diputados para contar con más tiempo y llegar a nuevos consensos.

La primera preocupación es el artículo 203 de la Constitución que hace referencia a la Jurisdicción Indígena. El derecho indígena existe y funciona debido a la falta del alcance del organismo judicial y del Ministerio Público en algunas comunidades. Sin embargo, el problema es la incertidumbre que genera dicho artículo, puesto que aún no deja en claro las reglas del juego y fuera de garantizar certeza jurídica, crea dos o más sistemas paralelos de justicia.

El artículo 203 genera una falta de unidad en el poder judicial, además de una desigualdad ante la ley, en la que no existirá certeza de igualdad de justicia para todos los ciudadanos. Debemos retomar las reformas responsablemente y enfocarnos en la aprobación de la primera generación de las mismas, que no incluían la discusión de temas como la Jurisdicción Indígena.

Otra de las reformas que aún concierne es la del Consejo Nacional de Judicial. Esta propone que el mismo cuente con tres atribuciones que le otorga grandes poderes. Controlaría el dinero lo cual es una fuente de poder, controlaría la carrera de los miembros del Organismo Judicial y por último la capacidad de incidir quienes llegan a la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad e incluso a Fiscal General. Es por esto que el consejo debería contar con frenos y contrapesos, respetando la unidad del Organismo Judicial. No quitarle la naturaleza política a la Corte Suprema de Justica y no crear un nuevo monstruo con súper poderes que no puedan ser frenados más adelante si la reforma se aprueba tal y como esta.

Por otro lado, la Corte Suprema de Justicia decidió quitarle la inmunidad a los diputados Cèsar Fajardo, quien fue elegido con el partido UNE y ahora es independiente y Roberto Kestler del partido TODOS. A Fajardo se le acusa de su participación en plazas fantasmas en la Primera Secretaría de la Junta Directiva del Congreso, la cual estaba a cargo de Luis Rabbé quien se encuentra prófugo de la justicia. Kestler está vinculado al caso Negociantes de Salud por haber manipulado la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), beneficiando a ciertas empresas y otorgándoles contratos a las mismas.

Por último, el hijo y el hermano del presidente podrán salir de prisión. La Corte Suprema de Justicia revocó la prisión preventiva a ambos, quedando bajo arresto domiciliario y con el pago de Q100 mil. Esta medida debió tomarse desde un inicio, puesto que, ¿dónde quedan los derechos humanos? Nadie debe ser puesto en prisión preventiva sin el derecho al debido proceso.

La justicia desempeñó un papel primordial está semana en el país. Aún queda un largo camino por recorrer, sobre todo por la incertidumbre que genera el proceso de las reformas constitucionales. Dos escenarios se pueden dar: el primero es que las reformas sean aprobadas el próximo miércoles en la sesión del Congreso. El problema es que por extender su discusión una semana más, las mismas pueden presentar algo diferente a lo previamente acordado, obligándonos a votar por esto en la consulta popular y nos dividamos aún más. El segundo, es que las reformas no se aprueben, perdiendo la oportunidad y este gran momento político al que tanto costó llegar. Esta es la razón por la que es importante el papel de una ciudadanía despierta y no permitir que las reformas se dividan en dos, sino buscar fortalecer la República del país para que la misma progrese libre y en paz. Aún nos queda un largo camino por fortalecer instituciones, que sean inclusivas y basándose en incentivos.