El buque portacontenedores Safmarine Nokwanda fue el primero en atracar a las 15:00 horas de este domingo en la Terminal de Contenedores Quetzal (TCQ), inaugurando con ello las operaciones del puerto privado que se encuentra ubicado en el Océano Pacíficio.

El buque, proveniente de Panamá y con capacidad para 5 mil contenedores de 20 pies, es propiedad de la empresa Maersk y vino al país a recoger 249 fuegones vacíos que se llevó al puerto Lázaro Cárdenas, de México.

La terminal, que inició formalmente operaciones, cuenta con grúas especializadas y únicas en el país y con capaciadad de recepción de buques de hasta 300 metros de 3 eslora (longitud) y 48 metros de manga (ancho).

Puerto moderno

“Es un puerto trascendental para la economía del país. Una nación con hambre no puede echar a perder una oportunidad excelente para desarrollarse”, afirmó el interventor Alexander Aizenstatd, durante su discurso con motivo de la llegada del buque portacontenedores.

Mientras que en declaraciones a los medios de comunicación, Aizenstatd señaló que no podía dar una cifra de cuántos barcos podrían llegar mensualmente a TCQ.

“Hay que salir a buscar clientes y eso no ha sido fácil por las circunstancias en que se encuentra la terminal, más que por cuestiones operativas, jurídicas”, enfatizó.

Luego explicó que los ingresos sí podrían ser suficientes para subsistir, pero no para pagar deudas.

A modo de ejemplo, comentó que en la etapa que no era de operación, los gastos de TCQ eran de Q3 millones mensuales, “pero con la operación aumentarán”, dijo el interventor.

Mientras que Yoselin Ascon,  quien opera una grúa en TCQ, afirmó que la portuaria “es una empresa moderna, con tecnología de punta y una mano de obra cien por ciento guatemalteca”.

El superintendente de la SAT, Juan Francisco Solorzano Foppa, afirmó que en TCQ funciona la aduana marítima más moderna del país.

Con cautela

Sin embargo, Foppa se mostró cauto a la hora de hablar acerca de una proyeccion de recaudación. “Todavía tenemos que medir el impacto de la recaudación, no podemos avizorarlo porque dependerá mucho de la naviera, del tráfico comercial y del uso que le den los diferentes clientes”.

En la actualidad, TCQ se encuentra intervenida por orden judicial y existe una solicitud de la Procuraduría General de la Nación (PGN),  para anular su contrato, que se habría concretado mediante millonarios sobornos entregados a los exgobernantes Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, según el Ministerio Público.

En tanto que el interventor Aizenstantd y las máximas autoridades de la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ), que dieron su visto bueno para el inicio de operaciones de TCQ, sostienen que el contrato está vigente y por lo tanto todo está en ley.