En los últimos días hemos escuchado sobre dificultades que hay para llenar el cargo de Asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos a raíz de la primera renuncia del Gobierno de Donald Trump. Un cargo con mucha responsabilidad y que seguramente muy pocas personas cumplen con los criterios para ocupar ese puesto, no es tan sencillo escoger quien debería ocuparlo. Velar por la seguridad de los Estados Unidos es un proceso complejo interinstitucional de Agencias Estatales y del Presidente en la toma de decisiones. Trump lo que está haciendo es moldear a su parecer el Consejo de Seguridad Nacional y para cumplir con ese objetivo tiene a Steve Bannon, Director de su campaña presidencial, para asegurarse de escoger a personas que no se excedan en sus funciones y que quieran implementar estrategias distintas a lo que piensa el Presidente. No obstante, es importante analizar lo que ha venido sucediendo y por qué se dio la primera renuncia del gobierno y quienes podrían ocupar el cargo.

Michael Flynn, el primer Asesor de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, presentó su renuncia al Presidente. Flynn jugó un rol importante durante la campaña presidencial de Trump en la que estuvo dando su apoyo desde el inicio. Su renuncia se dio a raíz de que Flynn le mintió al Vicepresidente sobre conversaciones que mantuvo con el Embajador de Rusia sobre las sanciones a Moscú. Ese intercambio de Flynn ha generado todo tipo de especulaciones sobre los contactos que el equipo de Trump tuvo con el Kremlin después de que Trump ganara las elecciones.

Robert Harward, un experimentado Navy Seal que estuvo en batallas Afganistán, se vislumbraba a ser el próximo Asesor de Seguridad Nacional. Pero en medio de ese nombramiento estuvo Steve Bannon, el hombre controversial de la Casa Blanca, que ha buscado influir en los nombramientos y limitar los poderes de los Asesores en los puestos claves de seguridad del gobierno estadounidense.

No cualquier funcionario de la talla de Harward podría recibir tan fácilmente órdenes de un Steve Bannon que no tiene experiencia en seguridad, ni el campo de batalla o bien en un contexto en el que Harward se sentiría limitado para poner al frente una estrategia distinta a la de Bannon o a los intereses del Presidente Trump.

Harward podría administrar el Consejo de forma eficiente y dado su historial no se pone en duda la capacidad de pensamiento estratégico. Harward, junto con James Mattis, podrían moderar las posturas del gobierno de Trump en política exterior y seguridad, quienes ambos reconocen la importancia de las Alianzas y socios estratégicos para la seguridad de los Estados Unidos. No obstante, esas posturas de ambos muy acertadas, no serían en los intereses de Bannon, quien argumenta por poner al frente una política de aislamiento y en contra de países musulmanes. Harward tampoco tendría acceso directo al Presidente, no estuvo durante la campaña presidencial, pero goza de una excelente reputación en el ejército. Existe una excelente relación entre Harward y James Mattis, quienes trabajaron juntos en Afganistán, fue el segundo de Mattis en la base de Norlfolk y también como su segundo en el Comando Central. Ambos comparten posturas sobre la amenaza que representa Irán. Aunado a esto, Harward trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de George W. Bush, quien ya tiene experiencia en esa institución y tiene la habilidad para hacer nuevos cambios en el Consejo.

Las ambiciones de Harward no duraron mucho, ya que no aceptó el cargo ofrecido por Trump después de que se le dijo que no podría  escoger su propio equipo de trabajo en el Consejo. El rechazo del cargo por parte de Harward es otra más de las hazañas de Steve Bannon de no querer delegar poder a personas no vinculadas en la campaña presidencial. Existen diversas opiniones por las que Harward rechazó el cargo. Fuentes afirman que el rechazo de Harward no se debe a la limitación de nombrar a su propio equipo de trabajo, sino que se refirieren a un compromiso importante que Harward tiene con Lockeed Martin, empresa de seguridad, defensa y de tecnología avanzada, del cual es un ejecutivo de alto nivel y consideraciones familiares.

Otros nombres de personas altamente experimentadas han comenzado a sonar para ocupar el cargo, como el General retirado David Petraeus, pero otra vez, al igual que Harward, podría rechazar el cargo por las mismas razones. No obstante, las dificultades de un escoger un candidato idóneo, Donald Trump nombró este 21 de febrero a un nuevo Asesor de Seguridad Nacional, el experimentado General H.R. McMaster. Senadores como John McCain han saludado el nombramiento de McMaster y Trump ha dicho que McMaster tendrá autoridad plena para conformar su propio equipo de trabajo que considere necesario.

El contexto sobre el que se están dando los nombramientos de la Casa Blanca para posiciones de alto nivel en el gobierno estadounidense gira en torno al rechazo de Bannon de los candidatos republicanos que expresaron su rechazo a la candidatura de Trump o fuertemente lo criticaron. También para mantener un balance entre los que el Presidente quiere implementar en seguridad y las estrategias de los altos funcionarios en seguridad y defensa.  

 

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