¿Las mujeres poseen mayor facilidad para comunicar? ¿Es el momento para que las mujeres lleven a cabo la comunicación política? Más que una relación entre gobernantes y gobernados, la comunicación política es la suma de la comunicación y de la información, así como la producción de mensajes coherentes, identificación de la audiencia y la elección de los canales para difundir y divulgar la propuesta o promesa de un candidato. En ese sentido, la comunicación política define una pregunta básica cuando se es candidato: ¿En qué te puedo ayudar?  Es como decir: “Tengo la solución a tu problema” Que es básicamente lo que te puedo ofrecer para solucionar tu mayor problema.

La comunicación política tiene que ver con las necesidades de las personas y el candidato interpreta la que, según su capacidad, está dispuesto a asumir como su responsabilidad. De ahí podemos identificar al menos dos variables de las necesidades: en primer lugar la necesidad sentida, que es aquella en la que existe un profundo sentimiento por parte de los ciudadanos sobre la importancia de arreglar ese problema; es decir, las personas tienen un sentimiento colectivo de algo que los afecta. En segundo lugar está la necesidad expresada, que es aquella que llevó a las personas a manifestarse contra el problema. Esto tiene que ver con la acción, pues es tan grave el problema que tomaron cartas en el asunto ante una anomia del Estado para satisfacer esa necesidad; por tanto, no solamente sienten el problema, sino que además los moviliza a hacer algo al respecto.

Algo muy importante en la comunicación política es lo que se le llama “los juegos del lenguaje”, algo que tiene que ver con las acciones simbólicas y la construcción de significados para los electores; además, tiene que ver con la forma en la que se comunica el mensaje y de cómo se comunica el mensaje. Se trata de esparcir un conjunto de ideas bien articuladas para sembrar de forma expresa y manifiesta la clara determinación de persuadir al electorado que existe la capacidad para cumplir la promesa básica de una campaña.

Las elecciones de 2019 se presentan bajo las condiciones propicias para que una mujer llegue al poder. En ese sentido, las mujeres han demostrado en el área política mucha mayor capacidad, mucha mayor determinación, mucha mayor sensibilidad para adoptar una postura más agresiva frente  a las diferentes necesidades de los guatemaltecos.

Si esto se hace poco, podemos identificar al menos 3 características muy importantes en las mujeres para llegar a la presidencia desde un punto de vista idealista, pero también realista. Estas son: sus atributos, sus valores y su personalidad.

Una mujer competente en el tema de la administración pública y con alguna experiencia en ese ámbito, en este caso sobre sus atributos podemos ver la preparación profesional de las candidatas, alguien que atienda en base a competencias y capacidades la solución de un problema, una buena administradora de recursos humanos y financieros. Los rasgos de la personalidad de una líder podría enmarcarse dentro de los siguientes aspectos: creativa, fiable, una imagen fresca y jovial, amigable. Dentro de los valores la podríamos enmarcar en los siguientes: una mujer de familia, que tenga como prioridad el respeto a la vida, honesta y franca, generosa, con carácter y que posea un coraje extraordinario.

El liderazgo de las mujeres en Guatemala ha venido tomando fuerza desde hace algunos años. Casi sin darse cuenta se ha venido allanando el terreno para que la excelencia de una mujer llena de atributos se consagre en un doble momento histórico, después de una crisis política como la del 2015, que todavía persiste, y por otra parte prepararse para hacer historia y convertirse en la primera mujer electa como presidente en la historia de Guatemala; sin duda alguna, un acontecimiento sin precedentes que encajará a la perfección y romperá los esquemas de un país machista.

Es interesante que hemos empezado a ver cómo algunas mujeres relacionadas a la clase política empiezan a figurar en el activismo de generar una comunicación política que empieza a verse como una muestra de liderazgo. Por ejemplo, la semana pasada la exdiputada Zury Ríos llego al Congreso a hacer lobby desde el activismo social para solicitar la reanudación de la pena de muerte en Guatemala. En un acto muy emotivo llevó una corona de flores con el número de muertes por mes en Guatemala. Un hecho muy simbólico y muy válido; es decir, una mujer con liderazgo debe hacerse notar y plasmar su presencia de una forma inteligente, pero que no deja de ser comunicación política, pues ella es una potencial candidata y también llena de atributos y con una personalidad bien definida.

Por aparte, tenemos a la Fiscal General, Thelma Aldana. Ella goza de una popularidad altísima, que seguramente en una medición la situaría entre el primer lugar de intención de voto, y un posicionamiento estratégico en la mente de los guatemaltecos. También es una potencial candidata que podría arrasar en las urnas porque ha demostrado con hechos un trabajo que ninguna otra persona ha tenido el valor de hacer. Aunque también tiene a sus detractores que la ven con recelo. Ella tiene, guste o no, muchas posibilidades para llegar a la presidencia. La Fiscal General Aldana ha negado, en este momento, su interés de participar como candidata, obviamente porque sería contraproducente manifestarse positivamente con respecto a este tema por su calidad de funcionario público, pero tras una eventual renuncia otra cosa sería. Al menos sigue siendo una posibilidad.

Otro caso sería el de la prestigiosa diputada al Congreso de la República Nineth Montenegro, quien posee un interesante capital de simpatía entre la población guatemalteca. Posee credibilidad y su experiencia como diputada y, sobre todo, su experti en la fiscalización de los gobierno de turno le abre un abanico de posibilidades; además, su comunicación política siempre ha sido muy proactiva, en especial en temas determinantes; sin embargo, algunas de sus debilidades son la poca estructura territorial de su partido a lo largo del territorio nacional. Pero eso es algo que si ella se lo propusiese podría solventar con mucha determinación, trabajo y esfuerzo. Su imagen como diputada ha alcanzado su máximo de posicionamiento, por lo que seguir en el Congreso ya no sería una buena opción, pues ya una próxima legislatura después de varias le ocasionaría un desgate e indiferencia total.

Otro caso es el de la Secretaria General de la UNE, Sandra Torres, que también ha empezado a visitar sus bases en el interior del país, aunque su comunicación política no ha sido la mejor, y se encuentra en un momento de debilidad partidaria. Podría meterse a la jugada si encuentra algunos financistas comprometidos, y si logra reunificar y disciplinar a su bancada en el Congreso podría tener quizás su última oportunidad. La experiencia de haber sido la esposa del expresidente Álvaro Colom, más el rol protagónico que le caracterizó, le ha dado experiencia, pero su comunicación este momento no es la mejor. La señora Torres lleva un desgaste mucho más vertiginoso por la lucha de poder a lo interno de su partido.

Así las cosas, también no sería de extrañar que parecieran dos o tres mujeres más con un liderazgo certero y comprobado que con un buen planteamiento de trabajo y electoral lograran tomar la oportunidad de una coyuntura de crisis institucional y de una clase política desprestigiada por los hombres, lo que les daría una fortaleza sin igual.

La comunicación política la podemos resumir en la forma de enviar mensajes efectivos y propositivos a su electorado; sin embargo, esto no es una cuestión de género, pero podría convertirse en una cuestión de género si alguna de ellas lo lleva a ese terreno, pues tendría mucho por ganar y poco que perder, ya que las mujeres se han visto menos en la política, pero su impacto ha sido más efectivo para bien o para mal, depende el criterio de cada quien. Pero que las mujeres van directo al poder, ya es una realidad en la que no hay vuelta de hoja.

En definitiva, ahora tocará seguir de cerca y prestar atención para ver cómo emergerán varias mujeres con la clara intención de dirigir el Organismo Ejecutivo, haciéndolo tal cual ejecutivamente y con la tendencia de superar lo que los antecesores han logrado o no han logrado hacer. No es que no vayan a participar hombres en la contienda electoral. La lectura debe ser que hoy existen más condiciones para las mujeres, dado que si lo toman por ese enfoque, los hombres ya hemos quedado en deuda con la sociedad.

En conclusión, el momento ha llegado y si usted todavía no lo ha notado, podría tomarle por sorpresa y sorprenderle que Guatemala está en una transición de cambio en todo sentido, y pese a la crisis, ya hay varias mujeres que están preparadas esperando solo el momento propicio para tomar un liderazgo cada vez más visible y tangible.

 

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