Bajo los plátanos del casco viejo de Shanghái, Hu Dongyuan saca el teléfono móvil y hace lo que millones de chinas cada día: un selfi que mejora con la aplicación Meitu para salir guapa en las redes sociales.

Alrededor de 450 millones de chinos usan la aplicación Meitu, valorada en 4.200 millones de euros (4.400 millones de dólares).

Su éxito radica en proponer un “maquillaje virtual” que aclara la piel, corrige las imperfecciones y agranda los ojos para hacerlos más redondos, ideal de belleza de las chinas.

Unas opciones inexistentes en sus rivales extranjeros, como Instagram y Snapchat, que sólo ofrecen filtros y pegatinas. Todo ello la convierte en una de las aplicaciones más populares en China.

Unos 700 millones de chinos navegan por internet con su teléfono móvil y muchos de ellos usan programas para retocar su apariencia.

“Es como la ropa o el maquillaje. Son medios para que la gente esté más presentable”, explica Hu Dongyuan. Esta empleada de una agencia de viajes ve Meitu como una alternativa gratuita a la cirugía estética.

Meitu (“imagen bella” en chino) salió a la Bolsa de Hong Kong en diciembre. Una operación que permitió valorar la compañía en 4.500 millones de dólares (4.200 millones de euros).

“Han comprendido francamente bien los cánones de belleza de los jóvenes chinos”, explica William Chou, experto de internet para el gabinete Deloitte en China. “Compartir fotos es un fenómeno mundial, pero China es sin duda líder planetario en este ámbito”.

Una vida 2.0

El frenesí de los selfis demuestra que los chinos viven cada día más en la red, estima Yu Feng, profesor de psicología de la universidad Jiaotong de Xian (centro de China).

La apariencia virtual se ha vuelto tan importante como la física real, añade. “La sociedad moderna pasó de una comunicación cara a cara a una principalmente vía internet”.

Meitu se fundó en la ciudad china de Xiamen (este) y al comienzo se dedicaba a la fabricación de programas de retoque fotográfico para ordenadores. En 2013 lanzó su primera aplicación de selfis.

La compañía afirma haber tratado la mitad de las imágenes publicadas en las redes sociales chinas y retocado 6.000 millones de fotografías en el mes de octubre de 2016.

Además gana adeptos en el extranjero, al contrario de los gigantes de internet chinos Tencent (mensajería, juegos, pago) y Alibaba (comercio).

En octubre Meitu aseguró tener 430 millones de usuarios en el extranjero, una cifra importante si se compara con los 500 millones de Instagram. Y su media docena de aplicaciones, una de ella de retoques fotográficos, figura entre las más descargadas en el extranjero, sobre todo en países como Rusia, Japón, India y Malasia.

Un gran problema

Le queda un fleco pendiente: generar beneficios. Y es que Meitu perdió 2.200 millones de yuanes (300 millones de euros) durante el primer semestre de 2016.

“El gran problema de Meitu es que poseen esa aplicación genial (…) pero nunca han tenido un modelo económico claro”, afirma Jeffrey Towson, profesor de la universidad de Pekín.

La AFP ha contactado con Meitu para abordar el tema, pero la empresa no ha respondido.

Para intentar ganar dinero, la empresa lanzó en 2013 sus propios smartphones especializados en los selfis. Pero la firma china sólo vendió 650.000 durante los diez primeros meses de 2016, una cifra microscópica a escala del mercado chino. Las ventas de teléfonos representan más del 95% del volumen de negocio de Meitu.

Ante esta situación, la compañía prevé crear un “ecosistema conectado de aplicaciones móviles y de terminales de selfis”, susceptible de proponer espacios publicitarios, como hace Instagram. Y está estudiando la viabilidad de una plataforma comercial en línea especializada en la moda.

“Nuestra misión es embellecer el mundo”, se enorgullece Meitu en uno de sus folletos publicitarios.