La Constitución de la República de Guatemala promulgada el 15 de septiembre de 1965 fue derogada tras el golpe de Estado del 23 de marzo de 1982 y sustituida semántica y políticamente por el Estatuto Fundamental de Gobierno que mediante Decreto 24-82 del 26 de abril de 1982.

Los cambios impuestos, como siempre, hasta hoy 2017, por el uso de la fuerza, en nombre de la nación guatemalteca, se caracterizó por las mismas fuerzas que hoy desprecian la vida humana, intervienen a su antojo la cosa pública y bajo manifiestas manipulaciones de masas populares con la intervención de organismos civiles de Estado y sus aliados estratégicos de visita. Sin embargo, desde el punto de vista de sus consecuencias sobre la nación en su totalidad y el Estado político de Guatemala en el contexto de la geopolítica lo mismo es para el cordero que se lo coma el pastor o que se lo coma el lobo.

La palabra honestidad no es propia de quienes manipulan las acciones bajo una legalidad que es puesta en tela de juicio dada sus vicios fundamentales de creación y que atacan la consecuencia y no la causa del problema que los incluye a sí mismos.

La estabilidad y seguridad del individuo humano no importa a quienes tutelando el poder público provocan que sus intereses mercantilistas pasen desapercibidos incluso dentro del ámbito social de las propias familias de sus colaboradores más cercanos, guatemaltecos que ingenuamente son parte del establishment y de la ignorancia.

Es insostenible que liderado por la Comisión internacional contra la impunidad en Guatemala, al igual que una Behetría de mar a mar el Comisionado asuma funciones ejecutivas que corresponden por mandato del pueblo al Presidente Constitucional de Guatemala para que confunda la paja y el trigo para que el guatemalteco común no distinga entre la validez del mandato y la cooptación política del Estado de Guatemala, que necesita amedrentar con un alto funcionario de América, un grupo de desestabilizadores sociales infiltrados en pueblos, cantones, cárceles y lumpen social provoquen una seudo desestabilización que desaparecerá como por arte de magia al lograr sus propósitos con las Reformas Constitucionales.

Manipular al pueblo de Guatemala dando la sensación de hacer lo legal sin que tenga sustento sobre el Derecho tal como se concibe como armonía y estabilidad social. En el Estatuto fundamental de gobierno se le concedieron a Efraín Ríos Montt las funciones de Presidente del legislativo y del ejecutivo simultáneamente.

Esta Behetría de mar a mar, que se pretende instaurar en Guatemala concederá a un extranjero amplios poderes sobre el gobierno Ejecutivo, Legislativo y Judicial desapareciendo todo modelo de Democracia en nombre de la Democracia. Eso es una infamia que debe denunciarse y aclararse.

La mejor Constitución del mundo. La Constitución Política de Guatemala garantiza las garantías individuales que pretenden manipularse creando vacíos de ley en la carta magna. ¿Qué diferencia hay entre los que propician la Reforma Constitucional bajo la tutela del Ministerio Público y la Junta militar que propició el golpe de Estado de 1983 solo una: en lugar de ser militares son civiles? Las consecuencias serán similares.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo