“Para conocer lo que la gente realmente piensa, hay que poner atención a lo que hacen, más que a lo que dicen”.  René Descartes

De verdad que ya fue suficiente todo este desorden.  Me pregunto ¿qué se ha logrado? La respuesta es más que obvia: mucho odio, resentimientos, insultos, rechazos, inundación de las redes sociales con todo tipo de mensajes, bloqueos por todo el país violando las más básicas de las libertades, entrevistas en todos los medios de comunicación discutiendo lo mismo y sin llegar a nada (no es responsabilidad de los medios el que se llegue a acuerdos, pues las posiciones son tan divergentes, que no hay forma de conciliarlas).

René Descartes fue muy sabio.  Nació en 1596.  En alguna época de su vida dijo esta valiosa frase, que ha sobrevivido más de 400 años.  Analicemos…

¿Quiénes apoyan la llamada jurisdicción indígena? Los vividores de la conflictividad. Punto.  Es muy fácil ver porqué ellos: es un reflejo de su pensamiento.  Dicen, a gritos, que se lo merecen, que quienes nos oponemos somos racistas, que hay que reivindicar a los indígenas que han sido relegados y rechazados por siglos, etcétera.

¿Qué hacen? Destruir, insultar, atacar, hasta el extremo. O sea, sus argumentos NO son legítimos y reflejan sus verdaderos pensamientos.

Vimos a don Tomás Calvo, alcalde indígena de Chichicastenango, vitalicio por cierto, llegar al Congreso, acompañado de varios de sus colegas de la alcaldía indígena.  Manifestaron su oposición a la jurisdicción indígena.  Sus acciones reflejan su pensamiento.  Esto sí es legítimo.  No les pagaron para llegar, no irrumpieron, no violaron ningún derecho, no insultaron.  Con sus argumentos, fueron a decir que no quieren esta aberración jurídica.

¿Qué hemos hecho los que nos oponemos a esta cosa? Reuniones hasta el cansancio, discusiones, foros, participación en todos los programas de opinión, escribir (los que tenemos el honor de ser columnistas de opinión), hacer videos (como Giovanni Fratti), publicar campos pagados con nuestra postura.  No hemos violado ningún derecho de nadie, no hemos insultado, atacado, nada.

Con todo esto señores diputados: ¿a quién le van a creer? ¿Quiénes son los que tienen posturas legítimas? No solo somos los empresarios, aquellos a los que los vividores de la conflictividad les llaman “oligarcas”.  Es don Tomás Calvo y la gran mayoría de empresarios, indígenas o no.  Somos los que estamos conscientes del grave daño que esta reforma hará a Guatemala.  Somos los que sabemos las razones detrás de ese apoyo: apropiarse de la tierra, porque resultará “ancestral”.  Son los que quieren destruir los proyectos de inversión privada porque “en mi territorio no los autorizamos”. Son los que quieren expropiar todo lo que desean tener, sin trabajar un solo día, porque es su derecho de acuerdo al convenio 169 que, dicho sea de paso, no quieren reglamentarlo porque se les acaba la fiesta.

Son los que tienen dinero de “cooperación internacional” para poder pagarles Q200 a tanto campesino honesto y llevarlos a las marchas.  Ellos aceptan porque no tienen oportunidades, trabajo, nada.  Han sido abandonados y olvidados por el Estado.  Los vividores oenegeros no permiten desarrollo logrando la suspensión de licencias de minas e hidroeléctricas.  ¿Por qué? Porque su negocio está en mantener a la gente pobre y en subdesarrollo, así les aceptan esos Q200 pues les representa el alimento para su familia, para algunos días.  El nombre del juego es dinero, siempre.

Señores diputados, no se dejen engañar por una micro minoría que tiene recursos internacionales para hacer un montón de ruido.  Escuchen a los legítimos, a los que trabajamos y pagamos impuestos que sirven para pagarles sus salarios.

 

¡Ya basta!

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo