Los departamentos del norte del país son las áreas con las peores situaciones de hambruna, muerte materno infantil, desnutrición crónica y analfabetismo, así como el hogar de la los Qeqchies, grupo maya de características socio culturales con bastantes diferencias a las demás etnias que habitan Guatemala.

Haciendo un poco de historia, cabe recordar que la etnia Qeqchie, fue la única que no fue derrotada por el imperio español, de hecho, muchas de las comunidades actuales, están ubicadas en los mismos sitios que estaban antes de la llegada de Cristóbal Colon al continente americano.  Esta situación añade un elemento más para el distanciamiento del gobierno central hacia la región, ya que el idioma de las comunidades se constituye en una barrera muy alta, para la relación entre los funcionarios del gobierno central y los habitantes del área, quienes se la tienen que arreglar para sobrevivir en ausencia total del estado.

Asimismo, y a lo largo de muchos años, en la región se ha desarrollado todo un entramado político-económico diseñado por un grupo de pseudo líderes regionales,  para mantener alejadas e ignorantes a las comunidades Qeqchies, lo que ha permitido que la franja transversal del norte, sumado a todos sus problemas, se haya convertido en un corredor logístico para toda una serie de actividades ilícitas, que van desde el narcotráfico desde el sur hacia la frontera de México, hasta la trata de personas.  Todo este esquema también funciona como una gigantesca máquina de lavado de dinero, en el que muchos comerciantes de la zona blanquean el dinero a través del comercio de productos agrícolas de alto valor, y otra serie de actividades licitas utilizadas para este fin.

Este entramado político-económico, también se encarga de alejar la inversión privada y de la cooperación internacional, ya que de ninguna manera pueden permitir que el desarrollo llegue a las comunidades, con quienes mantienen un sistema de esclavitud económica, en el que todo tiene un precio, hasta los hijos y las hijas de los comunitarios, y funcionan básicamente a través de adelantos de dinero en épocas difíciles del año, a cambio de comprarles su producto a precios irrisorios, fijados por los mismos intermediarios. Precios que no tienen ninguna relación con el precio pagado por las empresas exportadoras a los intermediarios, quienes en ocasiones reciben hasta 3 o 4 veces más dinero por el mismo quintal de producto comprado a los comunitarios. Incluso se han infiltrado en los departamentos de desarrollo social de las hidroeléctricas, minas y grandes plantaciones de palma, para exprimir a las empresas, creando conflictos, asegurando su propio mercado de terror.

El caso de los fondos asignados por una organización internacional a un proyecto de inversión para el desarrollo comunitario en las verapaces y parte del departamento del Quiché, que supera los $ 40 millones de dólares, diseñado para abrir carreteras, facilitar el vínculo de las comunidades con el mercado y fortalecer las capacidades organizativas de los habitantes de varios municipios, es muy bien conocido.  Este entramado político-económico regional, se ha encargado de hacerlo inoperante, de tal manera que 10 años después de que el proyecto entró en vigencia (2015), el ente encargado de la ejecución, únicamente había ejecutado en 10 años, el 19% del total de los recursos asignados!!!  Incluso en varias ocasiones el ente internacional ha solicitado que se devuelvan los recursos. En diciembre del año pasado los ejecutores tuvieron que devolver Q 80 millones, que no pudieron ejecutar.

Aquí radica la razón por la que continuamente las grandes empresas son sujeto de ataques coordinados por diputados, alcaldes y pseudolíderes comunitarios, que sirven a intereses obscuros, con la finalidad de que se alejen de las áreas de control de estas redes político-económicas, con la finalidad de que los apoyos (educación, salud, generación de ingresos a través de actividades económicas, empleos, etc.) no lleguen a los comunitarios, para que estos no cuenten con los recursos, ni el conocimiento necesario para que eleven su calidad de vida, se eduquen y puedan ocupar puestos de autoridad a nivel local y los expulsen, terminando con esta dependencia, alimentada por los políticos quienes se aparecen cada cuatro años entregando bolsitas de alimentos y ofreciendo regalitos, para obtener los votos de más de 2 millones de habitantes que pueblan la franja transversal del norte.

A propósito de un comentario hecho por una excandidata presidencial sobre los precios del cardamomo, me gustaría preguntarle ¿qué hizo cuando montó todo un sistema de propaganda social a cambio de bolsitas de alimentos en todas estas comunidades, para romper este esquema, cuyos miembros de su partido mantienen en la región? , ¿Qué hizo ella y su esposo para restablecer la cobertura educativa en las más de 3,000 comunidades de la franja transversal del norte?, ¿Qué hicieron para implementar servicios de salud? ¿o usted querido lector piensa que el partido que ganó en el norte del país, gano porque sus votantes tienen un alto nivel educacional o porque hubo una discusión seria con los votantes? Yo sé que usted conoce las respuestas a todas estas preguntas, pero si no se las imagina, se responden con el mayor descubrimiento numérico de los mayas.

 

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