El reportaje anterior, realizado por República a finales de marzo en San Marcos, es contundente, aparte de los grupos de izquierda con intereses políticos y la Iglesia Católica, existe un tercer interesado en crear conflictividad y alejar a las autoridades de este municipio: el narcotráfico.

Las fuentes consultadas no lo mencionan, solo hablan de “grupos ilegales” que se oponen a la presencia del Estado en el área, pero la evidencia muestra que los tres grupos son responsables de la conflictividad, cada uno con sus interés particular.

En el caso de los narcotraficantes, la ruta entre el llamado “Triángulo de la Amapola o “Triángulo del Opio” (Sibinal, Ixchiguán y Tajumulco) y San Pablo, es una vía estratégica estratégica por su rápido recorrido de un lugar a otro y porque la presencia del Estado es nula.

Por ello, y porque hay un interés común en alejar a las fuerzas del orden del municipio, se presume que en algunos hechos violentos han participado personas con interés en la siembra y procesamiento de la amapola, cultivo con auge en la actualidad y que ha llevado a la construcción de narcolaboratorios en la parte baja de San Marcos. (https://www.mp.gob.gt/noticias/2014/12/20/localizan-dos-narcolaboratorios-en-san-marcos/)

Por ejemplo, en enero de 2015 cuando un grupo ingresó de manera ilegal en la finca Argentina, donde se proyecta construir la hidroeléctrica Hidrosalá, quedaron evidenciadas las tácticas criminales, pero sobre todo, el armamento usado en esa oscasión por los invasores demostró que el crimen organizado estaba detrás: fusiles AK47 y AR15, en otros. (http://www.prensalibre.com/noticias/comunitario/Guatemala-San_Marcos-Hidrosala-denuncia-destruccion-maquinaria_0_1292870784.html)

Para los narcotraficantes el área es clave, y construir una hidroeléctrica podría devolver la presencia del Estado en el municipio y atraer a personas ajenas a la comunidad, lo cual no es conveniente para estos grupos, cuyo negocio, la producción de amapola y su procesamiento, adquirió un alto poder adquisitivo en los últimos años. (http://es.insightcrime.org/analisis/produccion-de-amapola-en-mexico-abastece-la-creciente-demanda-de-heroina-en-estados-unidos)

La Iglesia no se pronuncia

Según la Procuraduría de Derechos Humanos, el crimen organizado es el que domina varios municipios de la zona fronteriza con México, y el colmo es que los delegados de esa entidad deben pedir permiso si quieren ingresar en esos lugares. 

Pero pese a los daños que el crimen organizado causa en las poblaciones (violaciones a los derechos humanos, destrucción de la propiedad privada y alejamiento de la inversión), la Iglesia Católica no se pronuncia abiertamente contra estas prácticas, pero sí lo hace, y hasta crea entidades para rechazar la industria minera y las hidroeléctricas. (http://copaeguatemala.org/2016/)

República intentó hablar con el obispo de la Diócesis de San Marcos de este y otros temas relacionados con la conflictividad en el departamento, pero los periodistas no fueron atendidos.

La institución que sí se pronunció en relación con la presencia del narcotráfico en San Marcos fue la embajada de Estados Unidos, que en abril del año pasado advirtió a sus los ciudadanos de ese país a no dirigirse a este departamento o zonas fronterizas con México. (http://www.prensalibre.com/guatemala/politica/eeuu-envia-alerta-para-que-sus-ciudadanos-eviten-ir-a-san-marcos)

Se pierde la esperanza

Y mientras el Estado sigue ausente de esta zona, los grupos criminales continuarán haciendo sus millonarios negocios ilícitos, manteniendo a la población necesitada de trabajo en ingobernabilidad y zozobra, violando sus derechos y dejándolos sin esperanza... Este miércoles entérese de los efectos de la confllictividad y cómo San Pablo pierde la oportunidad de generar nuevas fuentes de empleo.