La posible cancelación de los partidos políticos FCN y UNE por parte del Tribunal Supremo Electoral por violación a la ley electoral evidencia la grave crisis política por la que atraviesa Guatemala. La crisis política en Guatemala radica en la ausencia de partidos políticos que cuenten con planes claros, ideología clara, apertura democrática o con liderazgo. La ausencia de verdaderos partidos políticos tiene como consecuencia un Congreso poco eficaz, un Organismo Ejecutivo con pocas ideas claras y muchos funcionarios pocos probos.

Las causas del problema por el que pasan los partidos políticos son dos. La primera es el marco legal de los partidos políticos, específicamente en la conformación de nuevos partidos políticos. La actual Ley Electoral y de Partidos Políticos establece requisitos muy exigentes y difíciles de cumplir para los nuevos partidos políticos lo que limita la competencia electoral. Es evidente que los actuales políticos no desean tener más competencia de la que tienen actualmente porque en la última reforma a la LEPP los diputados establecieron un mayor número de afiliados para conformar un nuevo partido político.

Los partidos políticos actuales han fallado en institucionalizarse y democratizarse. Esto ha generado un gran vacío de liderazgo dentro de los mismos partidos políticos lo que se puede evidenciar con la reelección de Sandra Torres como Secretaria General del Partido UNE. Esta falta de liderazgo hace a los partidos políticos como organizaciones poco atractivas para la participación ciudadana y la formación política.

Es importante que Guatemala pueda superar la crisis política por la que atraviesa. Para ello es necesario una reforma a la ley Electoral y de Partidos Políticos que facilite requisitos mínimos a los partidos en formación. También es importante que se generen nuevos liderazgos políticos por medio de nuevos partidos políticos o por medio de una consolidación positiva de los partidos existentes.

 

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