En su libro de memorias, Kelly Osbourne, presentadora del show Fashion Police e hija del astro del rock Ozzy Osburne, habla sobre su lucha contra el abuso de drogas y alcohol y de cómo su adicción la llevó a una institución mental por tres días.

“Madre me encerró en una institución mental por tres días, y me aterró… Tenía que utilizar zapatos de papel, porque potencialmente me podía suicidar con un cordón de zapatos, y no me permitían utilizar nada de metal, ni siquiera una cuchara. Yo no era suicida, según la patología, pero comprendí fuerte y claro el mensaje de mi madre: deja de usar drogas antes de que te maten”, dijo.

La fashionista de 32 años tuvo su primer acercamiento a las drogas tras una operación de las amígdalas, cuando le prescribieron Vicodin. Después de esto su adicción escaló fuera de control tras dos incidentes traumáticos: la batalla de su madre, Sharon Osbourne contra el cáncer y cuando sus padres tuvieron un accidente en un vehículo recreativo.

“La única manera en la que podía lidiar con mi vida era abriendo una botella de píldoras y llevándome un puñado a la boca”, contó. Tras haber consumido casi cualquier droga, le tomó seis años llegar a la sobriedad. “No culpo a mi padre por terminar usando drogas, tampoco el haber crecido en un ambiente público. Esto fue un mecanismo para aguantar mi realidad, lo que al final solo me llevó a la autodestrucción… Ahora manejo el dolor a través de la creatividad, la amistad y el cuidado propio”.