Dentro de lo que parece una bolsa resellable con tubos con sangre y fluidos, crecen ocho fetos de oveja, tal y como hubiese sido dentro de sus madres. En cuatro semanas, sus pulmones y cerebros crecieron, les salió lana, abrieron sus ojos y se movieron. Esto forma parte de un experimento que busca crear una matriz artificial que pueda ayudar a bebés humanos en un futuro próximo.

Alan Flake, cirujano fetal del Children’s Hospital de Pgiladelphia y autor del estudio dice que “es ciencia ficción pensar que se puede tomar un embrión en una etapa de desarrollo temprano y ponerlo en la máquina sin que la madre sea un elemento crítico”. La idea de la Biobolsa, nombre de la matriz artificial, es darles a infantes que nacieron algunos meses antes un ambiente más natural para que terminen de desarrollarse.

La Biobolsa no parece mucho una matriz, aunque tiene los mismos elementos: Una membrana que protege al feto del mundo exterior, una solución de electrolitos que baña a la oveja como el líquido amniótico y la capacidad de oxigenar la sangre. Flake está convencido que este método puede ayudar a bebés prematuros, ya que esta es la principal causa de mortandad en neonatos en los Estados Unidos.

Este nuevo método ofrece a los neonatos un método menos invasivo que permite el no utilizar una bomba para irrigar sangre, ya que estas pueden dañar el corazón de los niños. Además de permitir un ambiente más estéril en el que se minimiza el riesgo de infecciones. Las investigaciones continúan para desarrollar esta tecnología que algún día salvará muchas vidas.

Te compartimos el video publicado en The Verge con más información de la Biobag.