Siempre he creído que un  pueblo en donde la democracia crea una ilusión  y la construcción de un  término republicano se manifiesta en la Constitución Política de la República de Guatemala es un significado de media verdad, porque es necesario que los ciudadanos comprendamos lo que sucede, y que esto se traduzca en un cambio para recuperar a nuestra Guatemala.

La decepción no se ha hecho esperar, y el llanto de desesperación es cada vez más fuerte, y los pensamientos nos llevan a la conclusión que este país  ya no puede más, porque creo que varios coincidimos en que se ha perdido el verdadero sentido de la humanidad es decir de sensibilización ante los demás.

En esta terrible época en la que vivimos sin educación, salud, seguridad, entre otras necesidades que hace falta cubrir, necesitamos hacer un alto y reflexionar sobre lo que pasa.

La falta de respeto hacia la vida se hace evidente y no solo por el mismo hecho de ser capaces de cortarla de tajo y dejar enlutada a tantas personas que no pueden creer que exista tanta intolerancia, porque al parecer se cierran en el beneficio propio sin pensar en los demás, y capaces de dañar a los demás sin importar las consecuencias.

Por eso es que creo que los guatemaltecos nos estamos convirtiendo en una sociedad sin escrúpulos, y a una regresión primitiva dejando por un lado la socialización, la moral y el respeto.

La semana pasada  fuimos testigos de un acto que ejemplifica lo que trato de decir, que claro enluta a una familia por la pérdida de un ser humano que ahora a todos consterna como sucedió perdiendo por completo el mínimo de respeto a la vida, y si también hace mella en otra familia que por no tener bases claras de respeto, ahora enfrenta un largo y doloroso proceso, y que esperamos llegue hasta una sentencia que de justicia a lo sucedido.

Estos dos escenarios son tristes y desgarradores para un pueblo que ahora está empezando a demostrar  que es lo que ocurre cuando perdemos el sentido de responsabilidad, porque hemos estado forjando una sociedad desvalorizada, tal vez pensando un futuro mezquino.

Por otro lado es lamentable que se cree una serie de señalamientos, justificando lo injustificable, y eso no puede ser posible, no se puede justificar lo que sucedió porque el derecho a la vida debe prevalecer y el de manifestar también lo es.

Creo que debemos pensar en que lo que sucede en este país, porque esto desilusiona a los buenos y es instrumento de aquellos que se han dedicado a hacer daño en beneficio propio.

Guatemala se muere de poco a poco, los guatemaltecos con cada tragedia que pasa nos volvemos más insensibles, por ejemplo la tragedia de las adolescentes del Hogar Seguro, sumado al lamentable incidente de la manifestación de los estudiantes del Comercio 2, los asesinatos de los pilotos del transporte urbano, los asesinos a causa de la extorsión, las muertes por desnutrición, niños en la calle, torturas, estafas, parecen quedar en otro plano.

Hay imágenes que son recuerdos en mí, y que me crean un ambiente de felicidad,  en especial  viene a mi mente la de una pareja de ancianos observando en su teléfono móvil una foto que seguro fue enviada por sus hijos, y vi en ellos alegría y sobre todo amor, esa expresión me dio esperanza.

Nosotros debemos reencausar el rumbo y empezar por el respeto a la vida para admirarla con amor, respeto y tolerancia, esa es la clave. Es responsabilidad de todos empezar a recuperar los valores por la humanidad y hacer una Guatemala, sensible, critica, contestaría y propositiva ante los abusos que cometen los malos ciudadanos.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo