Así empieza la canción, escrita por Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, que canta Vanessa Redgrave en el musical Camelot. Y continúa:

 

“Ese encantador mes donde cada quien va felizmente por mal camino

Está aquí, está aquí, esa temporada escandalosa del año

Cuando toneladas de pequeños pensamientos picaros aparecen alegremente

 

¡Es mayo! ¡Es mayo! Ese feriado maravilloso

Cuando cada doncella reza que su chico sea un sinvergüenza

Es loco, es alegre, vivo, un alarde de lujuria

Esos tristes votos que todos hacen, todos los rompen

Todos cometen errores divinos

¡El lujurioso mes de mayo!

 

¿De dónde viene esa fragancia que flota en el aire?

¿Qué dulces sentimientos transmuta su olor?

¿De dónde sale este perfume que flota por todas partes?

¿No sabes que es esa querida fruta prohibida?

 

Es mayo, el lujurioso mes de mayo

Ese mes encantador donde todos pierden el auto control

Es tiempo de hacer alguna locura o dos

Y tratar de hacer cada precioso día uno del que siempre te acodarás

 

¡Es mayo! ¡Es mayo! El mes de ‘si tú puedes’

La época para todos los caprichos frívolos, adecuados o no

Es salvaje, es alegre, depravado en todo sentido

Los pájaros y las abejas con todo su extenso pasado amoroso

Miran a la raza humana horrorizados

¡El lujurioso mes de mayo!”

La escena corresponde a la celebración del primero de mayo descrita en el mito del Rey Arturo, la Reina Ginebra y Lanzarote del Lago. Y es que en esta fecha se celebra la entrada del verano, la victoria final del verano sobre el invierno, como la victoria de la vida sobre la muerte.

Esta celebración antiquísima se hacía en Grecia en honor de Maia –de ahí el nombre del mes: mayo– diosa griega y romana de la fertilidad, hija de Atlas y madre de Hermes –el Mercurio romano. Para los romanos, Maia era la ‘madre tierra’, la diosa buena (Bona Dea), Flora, la diosa principal (Magna Mater), que fomenta el crecimiento. Su hijo Mercurio, dios del comercio y patrón de los mercaderes, también era asociado con el florecimiento pues incrementa el lucro.

En la Roma pre-cristiana la celebración se llamaba Floralia o festival de Flora. En Italia, esta fiesta se llama Calendimagio, una tradición todavía viva en Lombardía, Piacenza, Pavia, Alessandria, Emilia-Romaña, Génova,  la Toscana y la Umbria. Los Magi cantan canciones a cambio de regalos –usualmente huevos, vino o dulces. Se adornan con flores (violetas y rosas) y en especial con las de aliso. En Siracusa erigen el palo encebado como parte de las festividades.

Y en las comunidades germanas se denomina a esta fiesta Walpurgis Nacht o Maifest. La celebración incluye coronar a la Reina de Mayo y danzas alrededor del Palo de Mayo (Maibaum u árbol de Mayo en Alemania y Austria), pintado en colores bávaros. El Maibaum es un símbolo del Roble de Donar o Thor, el dios del trueno, de la fuerza y de la fertilidad.

En la Gran Bretaña se celebra a lo grande. También se corona a la Reina de Mayo, danzas con listones alrededor del Palo de Mayo (maypole); en Oxford se reúnen al pie de la Gran Torre de Magdalen College, a las seis de la mañana, para oír al coro cantar madrigales tradicionales, y luego saltar al río Cherwell desde el puente Magdalen; en Durnham, los estudiantes de la universidad se reúnen en Prebend´s Bridge para ver el amanecer y disfrutar de las festividades: danzas folklóricas, música, madrigales, y un desayuno en barbacoa; en Kent hay además una procesión de bailarines de morris (morrisdancers), una danza tradicional; además en Kingsand, Cawsandd y Millbrook se celebra el ritual del Barco Floreado, un barco que cubierto en flores es llevado en procesión desde Millbrok hasta la playa de Cawsand donde se echa al agua; incluye la celebración una peregrinación de miles de motos desde Londres a las playas de Hastings; y en la Universidad de St. Andrews los estudiantes se reúnen en la playa y se zambullen en el Mar del Norte al amanecer del primero de mayo –a veces desnudos.

Es pues, el primero de mayo, una gran fiesta que celebra la alegría de vivir. Sin embargo los socialistas y comunistas –esos despreciadores de la vida– se robaron la fecha en el segundo congreso de la internacional de 1891. Y como hacen con todo lo que se roban, lo arruinaron. En lugar de una fiesta que celebra la vida, el amor, el florecimiento, la sustituyen con marchas llenas de rencor, exhibiendo pancartas con lemas de odio, incitaciones a la lucha y la confrontación, imágenes del asesino rosarino racista a quien veneran, ondeando las banderas de las tiranías genocidas de Cuba y Venezuela. Si algo nos recuerda estas marchas son las víctimas del comunismo, que se estiman el Libro Negro del Comunismo, en 100 millones de personas –siete Guatemalas. Casi se puede decir que lo que celebran estos estos cínicos desvergonzados es el Día de las Víctimas del Comunismo. ¡Y que no se nos olvide que el desastre venezolano, que ha destruido su vida civilizada, comenzó con unas reformas a la constitución! Así que cuidado.

¡Es mejor celebrar la vida!

Que disfruten del lujurioso mes de mayo.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo