Por Javier Grazioso

 El salario mínimo que todo trabajador tiene derecho a devengar por ley cubre solamente un 25% del costo total de la canasta básica. El precio promedio para vivir y cubrir todas las necesidades y servicios básicos es de Q7 mil 186. Un agricultor deviene Q2 mil 893 mensuales. La matemática no miente, el problema es claro, en Guatemala el salario mínimo es demasiado bajo o la vida extremadamente cara. Independientemente de cómo se quiera ver el problema para la mayoría de la población general es latente.

En países más desarrollados como Canadá y Estados Unidos las personas que devienen un salario mínimo sí pueden vivir en condiciones dignas, con comida, luz, agua e internet. Si la población vive mejor y en menos condiciones de pobreza, el PIB del país aumenta y esto lo ayuda a ser más desarrollado, pues es un círculo, y en el caso de nuestro país, un círculo vicioso.

El que ya es rico se vuelve todavía más rico y el que es pobre se empobrece más. Esto deja a la clase media en una encrucijada y como una especie en peligro de extinción, con un alto riesgo de tener que tomar uno de los extremos, que en la mayoría de los casos, será el extremo de los pobres.

El gobierno les regala dinero a los pobres para que compren comida. En otras palabras “les dan el pez, no les enseñan a pescar”. Pensando como una parte beneficiada por el gobierno, personalmente, no quisiera hacer algo para mejorar o salir de donde estoy, preferiría que me sigan dando ese pescado mensual, a que me enseñen a pescar. Es una solución a corto plazo, pero hay que buscar invertir en la educación para revertir este problema.

Sin clase media y con menos ricos, estamos condenados a ser un país tercermundista siempre, porque la mayoría de esos ricos velan por sus intereses, no velan por el interés colectivo como tal. El PIB nunca aumentará, el país será cada vez más pobre y más productor de mano de obra barata por la falta de educación y aprovechamiento de aquellos en el poder que son quienes dirigen al país y lo llevarán por donde mejor les convenga. Esperemos, los que no tenemos el poder, que sean lo suficientemente benevolentes y nos convenga a nosotros también.

De no revertir dicha situación, de no aumentar el salario mínimo y dejar que la gente cobre lo que se le da la gana por sus servicios, sin límite alguno, condenaremos a la clase media a morir y terminar siendo una sociedad con dos extremos y ningún medio económicamente hablando.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo