El suceso ocurrió el 22 de febrero de este año en una comunidad del norte de Nicaragua llamada El Cortezal. La víctima se llamaba Vilma Trujillo, de 25 años, y su trágico final hizo recordar las viejas historias de cómo morían las mujeres acusadas de hechiceras en la Edad Media.

Ella aparentemente tenía algunos problemas mentales y cuando el caso se conoció en la iglesia evangélica de la comunidad, la retuvieron durante más de una semana, tiempo durante el cual el pastor y otros miembros de la congregación se dedicaron a orar para intentar “expulsar al demonio”.

Al no conseguir su objetivo, encendieron una hoguera y lanzaron a la joven mujer a las llamas, presuntamente porque uno de los religiosos escuchó una voz que le indicó que esto debían hacer para liberar a Trujillo, quien luchó durante varios días por su vida, pero al final murió por la gravedad de las quemaduras.

Juan Gregorio Rocha, el pastor y quienes lo acompañaron en el ritual, fueron capturados, enjuiciados y esta semana se les condeno a 36 años de prisión por el delito de asesinato. El caso conmocionó a Nicaragua y causó una serie de debates acerca del “fanatismo religioso”, la ignorancia y machismo.

La defensa de los fanáticos religiosos argumentó en los tres días de juicio que Trujillo cayó accidentalmente a la hoguera. Al ser consultado al respecto, el joven pastor Rocha no contestó nada, y entre dientes expresó “que Dios tenía el control”. “Dios va a dar respuesta y a liberarnos de este conflicto”.

Los acusados, entre ellos el pastor evangélico, de 25 años de edad, fueron sentenciados por asesinato. (Foto El Heraldo)

“El esposo de la joven, Reynaldo Peralta dijo que en el momento en que ocurrió el incidente él se encontraba fuera de la comunidad porque estaba trabajando en una finca. ´Mi esposa pasó ocho días encerrada en la congregación y dice la hermana de Vilma, que para quemarla, juntaron unos tucos de leña, la amarraron cerca del fuego y luego la empujaron desnuda´, declaró Peralta”, escribe el Nuevo Diario.