Para todos aquellos que crecimos oyendo opiniones en contra del comunismo y sobre aquellos personajes que representaron el peligro de la implementación de un régimen totalitario como el que estableció Fidel Castro en Cuba. No es muy difícil entender cómo se ha llevado el mito de Fidel y el “Che” a extremos. En los que incluso en Estados Unidos se rinde pleitesía a ambos, con rostros de ellos impresos en camisetas, posters o incluso películas de Hollywood. Impensable, sobre todo con la efigie de personajes que representan todo lo contrario a lo que este país heredo de sus Padres Fundadores y que lo ha hecho tan grande. ¿Es acaso posible que sea un síntoma de que los jóvenes de este, otrora gran país, han perdido el Norte, Especialmente en lo que se refiere a sus valores e ideales?

Puedo entender de alguna manera, que a personas a quienes les tocó vivir la influencia de su entorno familiar con algún pariente o amigo, que por idealismo o rebeldía a los excesos de los gobiernos militares, tengan un fuerte nexo hacia lo que la revolución cubana ha vendido. Principalmente por medio de la prensa con tendencias izquierdoides. Incluso en el seno los mismos Estados Unidos, concretamente con burócratas y periodistas en Washington.

Algo si no puedo negar. Y es que Fidel fue uno de los más evidentes genios del siglo XX. Su mentalidad estratégica es fuera de lo normal, característica que le ha permitido sobrevivir hasta su muerte natural. Sin embargo, el costo de su egolatría y capacidad manipuladora lo ha pagado el pueblo cubano, a quien le han dado el opio de la revolución a cualquier precio. Lo han esclavizado haciéndole creer que la educación y la salud pueden servir de algo sí el orgullo es todavía más grande. Fue tan estratégico Castro, que incluso se deshizo de su principal colaborador y supuesto amigo, el “Ché” Guevara cuando le estorbó y no le era más útil. Utilizó su muerte para incluso elevarlo a mártir y fortalecer su revolución.

Fidel fue uno de los numerosos hijos de un terrateniente en Cuba, cuyo padre, se cuenta que hizo su fortuna en base a fuerte trabajo. Se dice que este fuera un español de origen gallego, que llegó a esta isla caribeña con una mano adelante y otra por detrás.

Quién sabe cuáles fueron los hechos que forjaron el carácter de este personaje peculiar. Lo cierto es que fue formado en buenos colegios por religiosos (jesuitas), tal cual nos lo relataba un compañero suyo de esos años, un hermano marista quien fuera nuestro mentor en matemáticas.

Lo que si tengo claro es que este líder de la revolución, es alguien que despierta los sentimientos más radicales; o se le venera o se le odia. Pero creo que hay muy pocas personas a quien él pueda ser indiferente.

Creció en el seno de una familia cuya cabeza fue un terrateniente azucarero. Su madre, la segunda mujer de este y aparentemente sin contraer nupcias con ella. Una familia numerosa. Sin embargo, lo interesante de este singular personaje, fue su diligencia para lograr su objetivo a pesar que el desembarco desde México, en el barco el “GranMa” fue más un naufragio. Lo que sí es encomiable es su determinación de triunfo a pesar de quedar solo tres de sus socios o secuaces de tal escaramuza. Incluido su hermano Raúl. Se refugió en la Sierra Maestra, donde los astros se le alinearon y con la ayuda del periodista Mathius le dio y construyó un protagonismo que nunca existió. Tal cual una lupa internacional, agrando la escaramuza militar de la batalla de La Moncada y de allí en adelante, desde Washington le sirvieron la revolución en bandeja de plata. No le enviaron ni repuestos, ni municiones y pertrechos al Presidente Batista y todo se confabuló para que este astuto líder se hiciera del poder y no lo soltara jamás. A costa de un enemigo creado tal cual, un constructo mental, que implanto muy hábilmente en la mente de todo cubano. O por lo menos en todos aquellos que no encontraron la fuerza para huir o morir en el intento.

Fidel ha sido genial en su manera de sacar partido a su causa, incluso en los momentos más precarios, tal cual la crisis de los misiles. O el abandono de los héroes de la Bahía de Cochinos, a quienes abandono el presidente Kennedy a su suerte. Al no cumplir con el plan pactado para suplir municiones y ataques aéreos que nunca llegaron. Hasta que los agarraron como patos al acabárseles las balas. ¿Hasta dónde es todo esto parte de una estratagema o conspiración global, para dar excusa a una guerra fría que solo favoreció a unos pocos? Nunca sabremos los mortales de a pie, quienes mueven los hilos de esta tragicomedia llamada historia.

Lo que sí es cierto es que a la luz de hoy este personaje sigue dividiendo hermanos, inspirando a remedos de dictadores como Chávez y Maduro, entre otros. Siendo aún después de muerto, inspiración para populistas en todo el globo. Uso a los cubanos, incluso los de alta alcurnia. Uso a los  rusos, uso a los chinos, a todos los sudamericanos a quienes indoctrinó, a los de Angola. Uso a los estadounidenses. En resumen, creo que puedo calificarlo como el más grande manipulador y estratega del siglo veinte. Lástima que todo este talento fue usado con fines aviesos y ha legado una Cuba, viendo enemigos aparejados por doquier. Sin darse cuenta los cubanos que en el trayecto perdieran su dignidad, viviendo en una burbuja de orgullo mal entendido. Empero, debo reconocer que el caldo de cultivo que ha hecho tan eficaz y certero a Fidel y su revolución, ha sido y sigue siendo la miopía de las elites económicas, también emborrachadas en las mieles del poder y viviendo en otra burbuja donde lo único que importa son ellas mismas.

De tal suerte, que mi humilde conclusión es que sí las elites no aprenden a hacer las cosas correctas y compartir. Siempre habrá una tierra fértil para estas mentes brillantes que saben manipular a los incautos de a pie, sean estos letrados, instruidos o totalmente ignorantes.

Y al final, quedamos en medio de esta vorágine de luchas por poder. Siendo probablemente piezas sacrificables en un tablero de ajedrez.

 

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