El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destituyó al director del FBI, James Comey, tras una serie de contradicciones del funcionario, lo cual, según la Casa Blanca, ya no lo hacía apto para continuar al frente de la entidad.

Comey asumió la dirección de la agencia de investigación a partir de septiembre de 2013, pero su gestión empezó a verse afectada luego de conocerse que la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, usó un servidor privado para manejar información confidencial de su cargo.

El alto funcionario investigó el caso y concluyó que Clinton no debía enfrentar la justicia por esa falla, principalmente atribuida a sus asesores. También estuvo en medio de un debate tras vincular a Rusia con algunos miembros de la campaña presidencial de Trump.

Por ahora se sabe que el secretario de Justicia Jeff Sessions recomendó el despido. Esta institución lleva encaminada una investigación contra el FBI para determinar cómo se trató el caso de Clinton durante la gestión de Comey.

Mediante una carta

Trump dijo en una carta que concluyó que Comey no es “capaz de liderar efectivamente” el FBI.

“Es esencial que encontremos un nuevo liderazgo para el FBI que restaure la confianza del público en esta misión letal”, añadió en la misiva hecha pública por la Casa Blanca.

“El FBI es una de las instituciones más apreciadas y respetadas de la nación y hoy marca un nuevo comienzo de nuestra joya de la corona en aplicación de la ley”, subrayó el presidente de EE.UU.