Desde que Boutros Boutros-Ghali asumiera el mando en la Organización de Naciones Unidas en 1996, la ONU aumentó dramáticamente el número de funcionarios de religión Islámica. Esto me consta que escaló porque cuando en el 2002 tuve el honor de servir a Guatemala en la Misión Permanente ante la ONU en Nueva York, era evidente que estaba repleta de funcionarios de estados islámicos. En ese contexto, resultaba evidente la animosidad que existía hacia el Estado de Israel, especialmente desde la Liga Arabe, la Tercera Comisión, y la Comisión de Derechos Humanos que ven y manipulan los temas relativos a derechos humanos a su sabor y antojo.

Si al menos tuviera un centavo por cada vez que alguien comenta que “cómo es posible” que Cuba integrara la Comisión de Derechos Humanos en lugar de venir sancionada o expulsada de Naciones Unidas por los abusos que media humanidad conoce fueron y son cometidos por los Castro, o que se condene a Israel por defenderse y no a la Venezuela de Chaves o Maduro que apalean a su propia gente, tendría una alcancía llena. La realidad es que la ONU es como un planeta dentro de este planeta. Se encuentra en Nueva York, y quienes llegan a representar a sus países parecieran desear quedarse en sus cargos a vida, pero odian a los Estados Unidos y lo atacan y critican en corredores todos los días. Sólo para el 11 de septiembre bajaron la guardia, porque hubiese sido políticamente incorrecto atacar al país y a la ciudad que fue víctima de los ataques en los meses siguientes. Pero para el 2002, había vuelto a ser el más odiado de los países, junto con Israel.

La ONU ha emitido 45 resoluciones contra Israel desde la creación de la Comisión de Derechos Humanos en el 2006. Lo curioso es que en el 99% de los casos, estas resoluciones derivan de medidas que Israel ha tomado para defenderse. Años de recibir cuantiosos misiles semanales sobre sus ciudades, de soportar ataque tras ataque suicida que ha cobrado la vida de niños y ancianos, pero de todo eso los medios no se ocupan. A los medios sólo les interesa publicar lo que vende, y lo que vende es Palestina. La diferencia es que los niños palestinos que mueren cuando se producen los ataques, mueren porque son usados como escudos humanos, como carne de cañón por su propia gente. Mientras los israelíes protegen a sus más débiles, los terroristas los usan como escudos. Si eso es “humano”, yo soy hermana del hombre araña. Realmente es enervante que para los terroristas la vida humana no vale absolutamente nada.

Ah, pero ¿dónde se curan los palestinos, jordanos, etc? En Israel, por supuesto. Porque mientras los terroristas no saben inventar otra cosa que túneles, bombas y armas, los israelíes produce avances tecnológicos médicos, arquitectónicos, de ingeniería, agrícolas, científicos de todo tipo, matemáticos, artísticos, musicales, etc. No es casualidad que la mayoría de premios Nobel, seguro a los suecos les arderá otorgarlos, han ido a judíos de diversas nacionalidades, no sólo israelíes.

Así que a quienes admiramos a ese pueblo luchador y mega sufrido, nos parece ridículo que ahora venga la ONU a decir que Jerusalén es “territorio ocupado” por Israel, es tan aberrante como que digan que la Meca no pertenece a Arabia Saudita. ¿Qué les pasa? Se fumaron el cerebro con tanto gas políticamente correcto, sin duda. Me parece justificable que la Administración del Presidente Donald Trump poco amigable con los burócratas de la ONU.

Hasta para nosotros los Católicos, Jerusalem es de Israel. Menos mal que países como Estados Unidos, Alemania e Italia votaron en contra de semejante aberración. Jerusalén ha sido atacada 52 veces, capturada y recuperada 44 veces, asediada 23 veces y destruida dos veces. La parte más antigua de la ciudad data del 4to Milenio A.C., lo que la hace la ciudad más antigua de la humanidad. Arqueólogos han descubierto que los primeros asentamientos fueron establecidos cerca de Gihon Spring (o Fuente de la Virgen en el Valle de Kidron Valley, que era la principal fuente de agua de la Piscina de Siloam en la Ciudad de David) entre el 4500–3500 A.C., región de Canaan. Canaan es Semita, y son semitas los judíos y los árabes, aunque hoy día sea un término identificado más con el pueblo judío. Sin embargo, de acuerdo a la Biblia, la historia judía de Jerusalén data del año 1000 A.C., cuando el Rey David tomó la ciudad como suya. Para el senso del 2011, Jerusalén tenía una población de 801,000 habitantes de los cuales 497,000 (62%) son judíos, 281,000 (35%) son musulmanes, 14,000 (aproximadamente 2%) son cristianos y 9,000 (1%) no están clasificados por religión. Es pues una ciudad eminentemente judía, aunque sea sagrada para quienes profesan el Islám, y quienes profesamos el Cristianismo en todas sus facetas.

Los judíos construyen, los vecinos destruyen. Los judíos se defienden, los vecinos atacan. Los judíos contribuyen substantivamente con la humanidad, sus vecinos, no exactamente. Esto lo demuestran estadísticas, de todo tipo, y la matemática no miente.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo