Internet ha sido una herramienta clave en el desarrollo de la humanidad. Hemos logrado aprender más de lugares y personas en lugares remotos, gracias a las redes sociales muchas causas han encontrado voz y hemos llegado a realizar maravillas como cirugías a distancia.  Quien tiene conexión a Internet tiene acceso a libros, películas, música y hasta tutoriales que ayudan con el crecimiento personal. El Internet nos ha acercado como humanos, pero también ha sido la ventana para que mostremos lo peor de lo que somos capaces.

La “Deep web” es donde alguien sin escrúpulos puede contratar a un sicario, comprar armas ilegales o comprar esclavos. En muchas ocasiones es desde la Deep web que se organizan ataques cibernéticos, siendo los más comunes los de conexión redundante.

Internet también nos muestra que tenemos que avanzar más en temas como la igualdad. Según el magíster Luis Furlán, el hombre que conectó a Guatemala con el mundo, el acceso a la red está restringido por la condición económica y lugares específicos. El número de internautas mujeres es menor a los hombres conectados en nuestro país.  Esto atenta contra los principios que rigen a la Internet.

La red debería ser neutral, promover la libertad de expresión y ser universal, explica Furlán. Pero en una red que alberga tanto a humanos que buscan el desarrollo como a delincuentes que lucran con el sufrimiento de otros es válido preguntarse ¿Qué leyes deben regir a los internautas?

No es lo mismo descargar una película con el fin de buscar el crecimiento personal a descargar un estreno para venderla en la calle, pero en ambos casos se están violando los derechos de autor de quienes crearon la película. Lo mismo sucede con libros y música. La propuesta del Furlán es que las leyes a aplicar a la red deben ser equivalentes a las de la Constitución.

Hay muchos dilemas que solventar con respecto a esta herramienta. De forma ideal, el acceso debería de ser gratis y global. Algunas empresas ya están desarrollando tecnología para facilitar el acceso, pero siempre con restricciones de exclusividad a sus sitios. Mientras tanto, países como Finlandia y Suecia han decretado que el Internet es un derecho humano ya que, según el índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas, hay una conexión entre la mejoría de la calidad de vida y el acceso al Internet.

El futuro de la red está por cambiar. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), está votando por modificar las reglas de neutralidad de la red. El cambio puede facilitar el acceso a canales dedicados al uso de servicios como Netflix, pero también puede que esto solo haga menos accesible la conexión a quienes no puedan pagar por ella. Los próximos 120 días son críticos para el destino de la red de redes.

Con todo esto, hay preguntas que debemos de hacernos si queremos llegar a cumplir las máximas de libertad de expresión, universalidad y neutralidad. ¿Son necesarias las leyes que limiten el acceso? ¿Qué leyes deben de aplicarse al uso y el contenido? Y la más importante, tal vez, es ¿Cómo conectamos al resto del mundo a Internet?