Siempre he creído que todos tenemos una historia o un libro que nos ha marcado en la vida, en mí caso, la frase que siento que me identifica es la de don Quijote de la Mancha y que dice, “tranquilo Sancho que si los perros ladran es porque estamos avanzando”, y que a mi parecer es inspiradora en su totalidad, porque por lo general cuando uno avanza por el camino correcto, no falta quien critique nuestro andar.  

Y aplicando la frase al acontecer diario, puedo decir que en este país, lamentablemente, también tenemos perros que ladran y más cuando ven sus intereses personales en juego, pero eso en ningún momento nos debe alejar del camino a los buenos que deseamos un mejor país en donde la justicia sea el garante que conduzca a la sociedad a un bien común.

Por eso, para aquellos que tratan de buscar siempre el bien común, se les motiva a no desmayar y no dejarse asustar por los perros que ladran porque la valentía será la condición que hará que los sueños de un país en desarrollo sean una realidad.

Pero está también es una realidad lejana, por el momento, para muchos guatemaltecos que buscan el sueño americano, y estos por lo general son los que hacen un cambio con su trabajo y esfuerzo en otro país diferente.

Los que migran la mayoría para el país del norte, solo  buscan potencializar sus capacidades y que sin temor a equivocarse saben que en ese país lleno de desconocidos, se desarrollaran para el bien de ellos y de los suyos.

Ese potencial que dejamos ir, por no tener las oportunidades en este país en donde el que ladra más fuerte asusta, nos hace falta para que con su apoyo y trabajo, se pierden personas de bien.

Ojala las autoridades empiecen a buscar soluciones concretas a tantos problemas que tenemos en este país, y que aquellos los que buscan solo su bien no importando pasar sobre los buenos, escarmienten y se dé una lección con el fin de tener precedentes para aquellos que quieran seguir haciendo daño.

Una Guatemala con oportunidades para desarrollarse es posible, pero solo si todos los buenos luchamos contra los perros que solo quieren apartarnos del buen camino porque seguramente, les quitamos sus comodidad y sus intereses personales, y bien no dejamos que sigan enquistando ese mal que por años no ha dejado que nos desarrollemos.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo