El 22 de mayo los Jefes de Bloque en el Congreso de la República decidieron suspender la discusión sobre las Reformas Constitucionales al Sector Justicia. Un proceso que lleva poco más de siete meses desde que los diputados conocieron la iniciativa 5179 se fue a una gaveta.

 

¿Por qué?

– Los diputados dicen que para poder analizar mejor las enmiendas y la falta de consenso.

– Algunos activistas hablan de un boicot del Presidente y los partidos mayoritarios.

– Nosotros te lo explicamos en cinco puntos.

 

Antes es necesario el contexto

Es normal que nuestra sociedad tome distintas posturas ante una propuesta de cambios. Hay quienes abrazan los cambios sin preguntar mucho, otros cuestionan antes de decidir, y hay quienes simplemente no están de acuerdo.

Afortunadamente vivimos en una democracia y todos tienen derecho a expresar su apoyo, sus dudas, o su descontento (nos guste o no).

El proceso de Reformas Constitucionales lleva varias etapas. Por ello es necesario entender que en un sistema democrático con diversas posturas será parte del proceso realizar enmiendas, cambios y habrán desacuerdos.

En una República los cambios se dan, pero no pueden ser impuestos. Tampoco deberían ser utilizados ideológicamente.

 

  1. Mezcla de temas

Las Reformas Constitucionales al Sector Justicia es algo en lo que la mayoría está de acuerdo, por ello avanzaron en sus primeras etapas. Los avances no significa que todos estén de acuerdo con todo, solo en que se debe avanzar en el proceso. Cuando se incluyó el tema de Pluralismo Jurídico, que requiere una discusión aparte, se contaminó el proceso. Recordemos que esto generó una serie de discusiones que provocaron un desgaste totalmente innecesario al proceso y gastó semanas de tiempo valioso. Como resultado se le desvinculó del proceso de Reformas Constitucionales.

 

  1. Interferencia

Como las Reformas Constitucionales no pasaban al gusto de algunos, empezaron a darse situaciones contraproducentes. Visitas privadas a diputados por parte del Jefe de la Cicig, la Jefa del Ministerio Público y el Procurador de Derechos Humanos.

 

  1. Ideología (y criminalización)

Con las denuncias de interferencia se visibilizó que para algunos el tema de las Reformas Constitucionales era, en realidad, una bandera ideológica. A los activistas de izquierda no les costó empezar a señalar a quienes cuestionaban o estaban en desacuerdo con las reformas, de ser parte de la corrupción. Lo convirtieron en una lucha de buenos y malos donde, definitivamente, ellos se consideran los buenos. No había posibilidad de estar en desacuerdo con alguno de los artículos a reformar. Así estos miembros de organizaciones jóvenes de izquierda empezaron una batalla llevada al plano ideológico.

Esto nos lleva al siguiente punto.

 

  1. Polarización

Era cuestión de tiempo para que provocaran una polarización. “Estás de acuerdo con todo lo que proponemos o sos corrupto”.

Al parecer a algunos les incomoda que alguien pueda pensar distinto, que exprese estar en desacuerdo o que cuestione una reforma puntual.

En una sociedad que aún no cierra heridas es necesario llevar los temas con madurez, aceptar que hay gente en los extremos.

 

  1. Impaciencia

En general vivimos en una sociedad impaciente. Además los activistas necesitan justificar sus agendas, por ello necesitan que todo ocurra pronto y sin obstáculos.

Un proceso para reformar la Constitución Política de la República requiere paciencia, madurez y consensos en todas y cada una de sus fases.

Los diputados al no ver esto llegaron a la conclusión de abandonar. ¿Era esta la salida? Juzgue usted.