La Fórmula 1 es uno de los deportes que más dan de qué hablar, en todos los sentidos. La cantidad de dinero que se invierte en el deporte, la velocidad que alcanzan los autos, lo peligroso, etc.
Son muchos los elementos importantes que hay en el deporte automotor, entre ellos las pistas que se corren. Hay algunas que son más significativas que las demás. El más claro ejemplo es el Circuito de Monte Carlo, dentro del Gran Premio de Mónaco.
Es uno de los Premios más antiguos y el que más prestigio tiene dentro del Campeonato Mundial de F1.

Fue en 1929 cuando se corrió la primera carrera en el circuito, y desde entonces ha tenido muchas primeras veces. De hecho, fue allí donde se implementó por primera vez –en 1933– la salida según los resultados de los tiempos de vuelta en las sesiones de entrenamiento, medida que sigue hasta la actualidad.
El GP de Mónaco tiene una de las pistas más difíciles, técnicamente hablando. Son 78 vueltas en total, pero el circuito cuenta con 12 curvas con muchas subidas y bajadas que hacen que la carrera sea muy demandante.
Desde la primera curva se pone a prueba la habilidad de los pilotos, ya que se forma un cuello de botella donde sólo entra un auto. Los pilotos que salgan después del lugar 11 tendrán muchos problemas en esa curva y seguro que perderán valiosos segundos. También es muy fácil tener un accidente ahí mismo.

Otro dato importante del circuito de Mónaco es que se trata de la pista más lenta de todas las que hay.
Para hacer especial hincapié en la dificultad de la pista, remontémonos a 1930 –la segunda vez que se corrió este circuito– cuando únicamente seis de los 17 pilotos terminaron la carrera.
Para un premio tan grande e importante, sólo podría haber un piloto de la misma talla: Ayrton Senna. Es quien más veces ha conseguido ganar el circuito, con un total de seis. De las cuales cinco fueron seguidas, de 1989 a 1993.
Al final, los 260 kilómetros que tiene el GP de Mónaco son de los más interesantes y complejos que tiene el campeonato de F1.