Todo empezó con algunos dignatarios que se negaron a darle la mano a Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos tiene la mala costumbre de extender innecesariamente los apretones de manos, sacudir la mano como si fuera un látigo, jalonear a la gente o simplemente ignorar a quien quiere darle la mano.


Melania, por ejemplo, ha hecho obvio que no le agrada que su esposo le tome la mano.

¿Será cierto el rumor de que el presidente tiene las manos chicas?



La gente en Internet no ha desaprovechado el problema de los apretones de manos de Trump.

Seguramente por todo esto es que nadie quiere darle la mano a Trump.