En 2005, a mediados, debí ir a la Reserva de la Biosfera Maya (RBM) a establecer una parcela de muestreo permanente, un área delimitada en la cual se miden anualmente ciertas características de los árboles. En plena época lluviosa había millones de mosquitos que nos asediaban sin pausa. Uno de ellos atinó a mi oreja y logró depositar allí el parásito Leishmaniasis sp. o Mosca chiclera, como se le conoce localmente. Tardaría un año y medio en eliminar aquel bicho de mi cuerpo, bajo la amenaza constante de quedarme sin una parte de oreja. La lección que obtuve de la selva en aquel momento fue la de siempre usar repelente.

Conozco muy bien la selva petenera y ahora aún mejor el fenómeno de la tala ilegal. Éste último interesó a la organización Reverb, una organización no gubernamental basada en Estados Unidos y cofundada por Lauren Sullivan y su esposo Adam Gardner, guitarrista de la banda Guster. Ellos junto con dos integrantes de los Maroon 5, James Valantine y Jesse Carmichael, visitaron la RBM en diciembre de 2016 e hicieron un interesante documental acerca de la tala ilegal, precisamente porque advirtieron que la madera de sus guitarras podría eventualmente tener aquel origen.

Pero, ¿cuáles son las causas de la tala ilegal en la RBM? En el documental no se hacen ver claramente; es más, acuden al CONAP (Consejo Nacional de Áreas Protegidas) para describir el problema cuando en realidad este empieza allí: la ley de áreas protegidas (Decreto 4-89) disipa y anula la propiedad privada, crea un sistema de áreas públicas que conducen finalmente a la Tragedia de los Comunes (lo que es de todos, no es de nadie y por eso nadie lo cuida) y desarrolla un sistema de parques nacionales que, además de ser pésimamente administrado por no tener el incentivo del lucro-ético, terminan siendo presa fácil de fenómenos como la tala ilegal y el narcotráfico.

Esta ley, no obstante, desarrolla una figura de Concesiones Forestales Comunitarias (CFCs) que ha permitido ejercitar medianamente los derechos de propiedad. Digo “medianamente” porque al final esas comunidades de propietarios no tienen libertad para definir el uso de los recursos…ya hay una ley que lo hace por ellos; tampoco pueden gozar plenamente de los beneficios derivados del uso de los recursos pues deben repartirlos entre miembros o socios que no trabajan o que sencillamente no aportan ningún tipo de capital y; tampoco tienen libertad para intercambiar el recurso en términos de mutuo acuerdo ya que el CONAP, otros organismos del Estado y muchos organismos internacionales les imponen una serie de regulaciones (aprobación estatal de planes de manejo y certificaciones, por ejemplo) que no permiten que exista una verdadera movilidad de riqueza, de arriba hacia abajo y viceversa. Cuando he visitado, por ejemplo, la concesión Carmelita, no dejo de asombrarme cómo después de 20 años del modelo “Concesionario” la pobreza pervive a tan altos niveles. ¿Por qué?

Cabe aclarar que la tala “ilegal”, y en general cualquier intercambio de bienes o servicios considerado como tal, no es necesariamente ilegítimo o moralmente válido. Lo convierten en ello las leyes malas que reprimen los mercados libres, transformando los actos pacíficos y voluntarios en terribles guerras sangrientas…el narcotráfico es el mejor ejemplo de ello.

El éxito relativo de las CFCs en la contención de la tala ilegal, de los incendios forestales y de la cacería furtiva, por ejemplo, ha sido a pesar del gobierno y no gracias a él. Lamentablemente, la cooperación internacional, valiéndose del Estado y sus malas leyes, ha fraguado en aquellas comunidades una visión con alta carga de ideas socialistas. De ahí, por ejemplo, la ideología de género que nos les permite ver liderazgos reales sino la inclusión de la mujer por el mero hecho de serlo; de ahí, por ejemplo, los altísimos costos de las certificaciones forestales que lo que hacen es ratificar las leyes malas vigentes y minimizar las ventas de sus productos maderables y no maderables; de ahí, por ejemplo, los proyectos como Guatecarbon, que gira entorno a la agenda estatista detrás del cambio climático antropogénico y que no hacen más que mantener el paternalismo y la dependencia.

Además de la gran expectativa y el buen show que seguro darán los Maroon 5, esta banda y su documental nos dejan otra lección: no todo lo que brilla es oro. El liderazgo comunitario y más aún los habitantes locales de la RBM debe atreverse a pensar fuera de la caja y a convertir su modelo de gestión de recursos naturales en uno en el que prevalezca el gobierno limitado a sus funciones propias (seguridad, justicia y obras de infraestructura), los mercados realmente libres y un irrestricto respeto a la propiedad privada.

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Jorge David Chapas es guatemalteco y empresario forestal. Fundador y CEO de Rana. Sus opiniones se publican en varios diarios digitales en América Latina. 

 

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