En medio de tantos problemas en nuestra querida Guatemala, con tantos grupos que viven de generar conflictividad, hoy podemos ver una luz al final del túnel. Me refiero al cambio de “instrucciones en inglés” de Estados Unidos hacia el Triángulo Norte.

El día de ayer, el Secretario de Estado Rex Tillerson, dio un discurso a los Presidentes y delegaciones de Guatemala, El Salvador y Honduras, en el inicio de los dos días de reuniones para cambiar el rumbo, mas no el objetivo, del Plan de la Alianza para la Prosperidad.

El Secretario Tillerson habló de narcotráfico y migrantes. Ese sigue siendo el objetivo: reducción de estos flagelos que ocasionan una gran amenaza a la seguridad nacional de su país. Eso nos tiene en este lío, pues hemos sido incapaces de detener el paso de drogas y de generar condiciones para evitar la migración. Muy por el contrario la corrupción en Guatemala se ha incrementado muchísimo, especialmente en el gobierno patriota, aunque debemos reconocer que ha ido en aumento de un gobierno electo democráticamente al siguiente, y al siguiente…

También habló del internet y tecnología digital, lo que pareció muy interesante pues, recientemente, los medios de comunicación hablaron del retraso que tiene Guatemala en contar con internet de alta velocidad por la frecuencia 4G que no ha sido licitada (se licitó hace unos años pero se impugnó el proceso).

Continuó su discurso hablando de reducción de la economía informal, inversión privada, poner fin a la corrupción. Se refirió a la mejora en educación, infraestructura física, acceso a electricidad estable y a bajo costo. Interesante también que habló de minimizar la burocracia, mientras que en Guatemala ya se está discutiendo el presupuesto para 2,018 que, seguramente, será mucho mayor que el actual.

Mencionó la necesidad de reformar los códigos fiscales, de simplificar los sistemas de importación y exportación y los procedimientos aduaneros e instó a los gobiernos a escuchar las recomendaciones del sector privado en cuanto a mejorar el clima de negocios. ¿Qué tal?

Recordemos lo que el mismo presupuesto de 2016 de Estados Unidos ponía como condicionantes para llevar a cabo el Plan Alianza para la Prosperidad (establecidas en el Consolidated Appopriations Act 2016, Divisón K, Título VII, Sección 7045): investigar y procesar civilmente a militares sospechosos de haber violado los derechos humanos.

También pide combatir la corrupción, mejorar la transparencia en las instituciones públicas, incrementar la independencia del Organismo Judicial y del MP.

Demanda desarrollar políticas con la participación de comunidades, en especial indígenas y aquellas marginadas, combatir maras y a narcotraficantes.

Sigamos… Demandaron cooperación a la CICIG, reducción de pobreza, crear empleos, profesionalizar a la policía, proteger los derechos de los partidos de oposición, periodistas, sindicatos, defensores de derechos humanos, y otros activistas, para que operen sin interferencia. ¿Y si violan la ley? Eso no lo dice…

No siendo suficiente, demandaron incrementar los ingresos del gobierno por medio de reformas tributarias.

Finalmente, el gobierno de Estados Unidos reconoce que el único generador de recursos al gobierno es el sector privado. ¡Hasta insta al gobierno a que lo escuchen! Sin esto no hay forma de cumplir con nada de lo que pidieron en ese presupuesto 2016, ni todo lo que se habló ayer. Pero la solución propuesta en 2016 fue incrementar impuestos.

El Secretario Tillerson ha dejado muy claro cuáles son las prioridades que, insisto, no han cambiado: combate al narcotráfico y generar condiciones para reducir la migración, pues ambos temas son una amenaza a su seguridad nacional. Pero menciona un gran listado de temas que se deben resolver, no como condicionantes para la ayuda, sino como necesarios para alcanzar ese objetivo. Ninguna de estas cosas es descabellada. Muy por el contrario, es lo que se ha venido discutiendo en Guatemala por décadas pero que ningún gobierno querido resolver.

Hay mucho por hacer y poco tiempo para aquellos que viven en la miseria y mueren de desnutrición, pero no pongamos la carreta delante del caballo.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo