Lo invito a que hoy, corra a buscar a su papá, y si ya no está, de todos modos, le escriba, y haga paz…

Cada semana para escribir la columna de opinión con la que tengo el privilegio de comunicarme con los lectores, medito sobre las noticias recientes, y trato de escoger el tema que creo puede influenciar más al pensamiento, al diálogo, a la reflexión de cómo podemos cambiar nuestro país y dedico varias horas para la investigación y el racionamiento lógico que logre comunicar alguna idea o dos… A veces me falta material, a veces sobra y es difícil escoger.

Esta semana hay suficiente material. Puedo escoger entre la falta de invitación que no le hiciera u omitiera, el gobierno de los Estados Unidos de América a la Fiscal General y Jefa del Ministerio Público, la Lic. Ms. Thelma Esperanza Aldana Hernández de López, y como eso puede leerse como el final del matrimonio forzoso entre el poder Ejecutivo y el Ministerio Público, o aún más relevante (no he puesto si bueno o malo), del propio Departamento de Estado de los Estados Unidos de América a dicha funcionaria. La anterior y reciente captura de varios funcionarios involucrados en el lamentable Caso Hogar Seguro, los procuradores de la niñez de la Procuraduría General de la Nación y del Procurador de los Derechos Humanos que pone en complicaciones el Eje entre CICIG, PDH y MP para promover el desgastante y complicado proyecto de Reforma Constitucional al Sector Justicia.

Se podría escribir y analizar el proceso de elección de la terna de finalistas y postulados por la Comisión de Derechos Humanos del Congreso de la República y un análisis de cada uno de los perfiles, empezando con la Lic. Claudia López, actual Procuradora Adjunta y de quien se dice es la que verdaderamente ha trazado la línea de trabajo de la actual administración, pero que posee una serie de señalamientos de prepotencia, autoritarismo y sobre todo de un sesgo ideológico no conveniente para el país, además de señalamientos éticos por nepotismo de facto, aunque no formal. Por supuesto, se puede hablar de la magnífica estrategia de la expresidenta Ingrid Roxana Baldetti Elías de allanarse al proceso de extradición con dos posibles razones fundamentales, la de postergar o anular los procesos (4) que tiene en nuestro país e ir a una defensa en los Estados Unidos de América donde las prisiones son menos deshumanizantes y donde posiblemente su familia pueda tener contacto con ella de forma regular, evadiendo el sentimiento y mala prensa que tiene localmente en nuestro país donde además de la exigencia de justicia, el asunto tiene aspectos emocionales sociológicos importantes. La otra razón es que de ser enjuiciada en los Estados Unidos, si fuera condenada, ya empezó el tiempo de su detención desde ese día y el tiempo que pase en nuestro país presa, esperando la extradición, ya cuenta para la condena que pudiera recibir.

El otro tema que podría tocar es el del espurio antejuicio promovido contra el señor presidente de la república por dos diputados del partido socialista (¿del siglo XXI o marxista?) Convergencia por los delitos de ejecución extrajudicial, tortura, incumplimiento de deberes y abuso de autoridad. Claro, la excusa del Ministerio Público es que “debe darle trámite a todo expediente”, como si no hubiera hecho caso omiso de otros enderezados contra el propio presidente Jimmy Morales, a la propia secretaria del Ministerio Público, y un largo etcétera, además de las propias omisiones en las que ha incurrido el Ministerio Público en ese terrible hecho, así como otros, pero nos recuerda alto, fuerte y claro el también antejuicio espurio contra el diputado Fernando Linares Beltranena, lo cual únicamente resalta el fuerte componente político de la actual administración.

O sea, me costó no hacerlo… hubiera dicho el famoso actor Roberto Benigni en la interpretación de Guido Orefice de la película La Vida es Bella, en donde enamorando a su amada, le dice lo que no le va a decir… (pero le dice).

Porque pocas veces tendré la oportunidad de rendir homenaje a mi padre, y ya que “por casualidad” esta columna se publica el Día del Padre, le escribo a mi padre, Carlos Enrique Ortega Figueroa, hombre que me enseñó muchísimas veces lo más importante de la vida, como el amor a su familia, a mi madre, hermanos, nietos, padres, etc.; el amor a Dios, el buen testimonio y ser un hombre de quien lo más importante que se puede decir es que ha mantenido el honor de la familia, su honradez en negocios y profesional, los valores importantes de la vida, el trabajo, sacrificio, la caridad y el respeto por lo que menos tienen, el buen nombre, su aprecio por los empleados, su indudable e incansable búsqueda de la justicia. También su amor por el fútbol y por la política, que desgraciadamente nunca ejerció de forma permanente. He llegado a valorarlo más de lo que él imagina y cree, he llegado a respetarlo más. Tal vez, con un poco de la sabiduría del tiempo, como el famoso pensamiento aquel que nos explicaba cómo iba a pensar el hijo del padre en cada etapa de la vida, y yo, agradezco que aún está con nosotros para seguir aprendiendo y para poderle honrar y amar como merece. Claro, tuvo muchos errores, no tanto como los míos… pero su amor, y mi amor, cubren multitud de faltas. Hace algunos años, una dama nos dio una conferencia acerca de que no había malos papás, solo buenos que hicieron lo posible con los recursos que tenían, y eso los hizo el mejor papá para cada uno. (Lo invito a que hoy, corra a buscar a su papá, y si ya no está, de todos modos, le escriba, y haga paz…)
Felicitaciones a todos los padres que se esfuerzan, Dios nos dé un corazón como Él, y sabiduría, y amor, y misericordia, y buen consejo, y…
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