En el artículo anterior analizamos de una manera más general algunas de las variables integradas de la definición de arte Objetivista: “El arte es la recreación selectiva de la realidad según los juicios de valor metafísicos del artista”. En este artículo profundizaremos de una manera más particular y analítica sobre el aspecto epistemológico del arte. Estudiaremos muy a fondo cómo Ayn Rand acuña un concepto propio nuevo adaptado de su teoría epistemológica sobre la mente humana, el cual integra a su teoría del arte.

Ella dedica todo un capítulo en su libro EL MANIFIESTO ROMÁNTICO a este concepto, la Psico-epistemología del Arte. Dicha idea es precisamente el cimiento para poder entender el proceso epistemológico racional, por el cual el arte comunica una idea. Aquí estaremos entendiendo, al fin de una manera muy lógica, la razón fundamental de por qué es que el arte sólo puede comunicarse a través de símbolos; es decir que el arte sin símbolos no es arte; o también podemos deducir que entre menos representaciones y recreaciones tenga una obra de arte, menos arte será.

Es la comunicación de la idea la que analizamos aquí, no el cómo disfruta un individuo emocionalmente la obra, a pesar que éste último es el principal propósito del arte: valorar por admiración, identificarse; o ya sea repudiar por anti-valoración. Dejaremos el siguiente capítulo para profundizar y entender el concepto de placer o repudio, la emoción positiva o negativa en el arte, a lo que el objetivismo define come tener un sentido de vida al apreciar o producir una obra artística.
Ayn Rand tiene razón al afirmar que la fuente del arte yace en el hecho de que la facultad cognitiva del hombre es conceptual, pero para entender esto último debemos comprender primero cómo funciona el proceso epistemológico natural, eficaz y correcto del ser humano.

La teoría de la cognición humana bajo el punto de vista Objetivista dice que un concepto es una integración mental de dos o más unidades que son aisladas por un proceso de abstracción y unidas por una definición específica; y que mediante la organización de su material perceptivo en conceptos de manera piramidal jerárquica, desde los más concretos hasta los más amplios, somos capaces de identificar e integrar una cantidad inmensa de conocimiento; muchísimas veces más que cualquier percepción directa. El humano guarda sus conceptos por medio de su lenguaje y ultimadamente los comunica, pero ante nada, primero los piensa; primero los forma, entendiéndolos en el proceso y luego los comunica.

Un concepto, una idea es como un símbolo que representan muchos elementos parecidos caracterizados por un común denominador conceptual, en donde nuestra mente canceló medidas particulares de varias unidades parecidas y resumió las aproximadas para formar una representación mental. Como por ejemplo una araucaria, un pino, una ceiba, una palmera y una acacia representan el concepto árbol en nuestra mente de una forma abstracta en el contexto simbólico. En este caso la palabra árbol, o mejor dicho su concepto está funcionando como un símbolo audiovisual que sirve a la función psico-epistemológica de convertir las abstracciones de todos los árboles que existieron, que existen y que existirán en el objeto concreto árbol.

Rand define la psico-epistemología como el estudio de los procesos cognitivos del hombre desde el punto de vista de la interacción entre la mente consciente y las funciones automáticas del subconsciente.
Ahora veamos cómo se realiza la integración de la estética objetivista de la psico-epistemología al arte. Recordemos nuevamente que lo que una obra de arte recrea y representa es uno o más juicios de valor metafísicos. Estos juicios de valor son las abstracciones o conceptos normativos de la ciencia de la ética, que cada individuo elegirá en materia de virtudes, como las acciones que practicará según los valores que deseará alcanzar para poder sobrevivir. Dicha escala de valores dependerá de la visión que el artista tenga en relación a las ciencias de la metafísica y epistemología que razonó tener. El hombre necesita responder siempre a preguntas metafísicas como si existe o no existe, tiene consciencia o no y si la tiene cómo se da cuenta, a través de los sentidos o las emociones, es libre de elegir o está controlado por las fuerzas del destino, es bueno o malo, debe el buscar la felicidad en la Tierra o en el más allá; y la respuesta a estas preguntas determinará la ética que practicará y precisamente las cosas que expresará en el arte. “Un artista aísla las cosas que ve como metafísicamente esenciales y las integra en un nuevo y único objeto concreto que representa la corporización de una abstracción.” Rand continúa diciendo que el arte es una forma de concretización de la metafísica y que la función psico-epistemológica del arte es llevar los conceptos del hombre al nivel de percepción de su consciencia y que le permita captarlos en forma directa, como si fueran percepciones, convierte estos conceptos fundamentales de su visión sobre la vida en el equivalente de objetos concretos.

Y aquí radica precisamente la inmensa importancia del arte para el ser humano y es la facilidad de poder entender su propia visión del mundo de un plumazo y un pincelazo, al ver una idea concretada visualmente en una cosa o en una figura humana a manera de símbolo figurativo.

A manera de conclusión intentaré utilizar un ejemplo palpable y elocuente con la gigantesca diferencia de expresiones entre el David de Miguel Ángel y el Excavador de Willem de Kooning. El David ya no es presentado después del triunfo sobre Goliat, como en las representaciones del temprano Renacimiento, sino en el momento antes de lanzar la piedra, para representar a un joven que ha sido y será vencedor, abstrayendo de esta manera, la victoria de la mente del hombre inteligente sin temores, sobre la irracional fuerza bruta del tirano. Aun así, tiene un ceño fruncido y arrugado, observando con un toque de inseguridad por el gigantesco reto que enfrentará. Él representa la esencia del hombre está en su capacidad de juicio y de acción correctas y justas. El David es presentado en el momento de la decisión y su heroísmo se manifiesta en la acción que tomó, está simbolizando que es dueño de su propio destino, que es libre y victorioso. Todas las anteriores abstracciones concretadas a través de la postura, belleza y fortaleza de su cuerpo.

El David, de Miguel Ángel. 1501-4. Mármol, H: 434 cm incluyendo la base.
Galería de La Academia, Florencia.


Excavador, Willem de Kooning. 1972. Bronce. Altura, 75 cm.

Willem de Kooning, en cambio, representa a su Excavador como un monstruo amorfo de metal corroído, infectado con algún tipo de enfermedad aterradora, cuyos pedazos comienzan a desprenderse del cuerpo. Si uno compara esta figura con el David, puede uno entender el poder de la escultura para expresar el espíritu humano por medio de la modelación de su cuerpo. La “escuela de la ansiedad” crea imágenes mutiladas del hombre. Simbólicamente presenta a la figura humana; estirada, aplanada, punteada, desfigurada, desmembrada. Es mostrada con brazos que no tienen manos, o con manos que no tienen dedos, o con rostros sin boca, o una cabeza sin rostro. Los juicios de valor del Excavador simbolizan derrota, falta de certeza, pérdida, sufrimiento, desconocimiento de la realidad, que no vale la pena vivir.

 

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