Todavía esta semana recién pasada, la cuestionada función presidencial, demuestra un monumento al letargo estatal en su inserción geopolítica. Las cosas en Guatemala no son sencillas. Alcanzar la estabilidad y variabilidad del Estado de Guatemala es una tarea que requiere comprensión, racionalidad y coraje para el cambio.

Lo sórdido de las declaraciones del Contralor General de Cuentas, muestra un verdadero monumento a la estupidez disfrazado de un discurso parsimonioso sobre la ejecución pública que hoy por hoy tiene a sus propios empleados en una austeridad incomprensible porque en sus pocas luces no comprende una diferencia cuantitativa y cualitativa de lo que significa un “hallazgo” en la administración pública. Carlos Mencos tiene una clara visión de que significa controlar y fiscalizar. Pretende cuidar los recursos de la población guatemalteca de la manera más insulsa.

En el pasaje de la Sagrada Escritura la pericopa de los talentos expresada en Mateo 25 refiere al burócrata negligente “14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Los candados de la Contraloría General de Cuentas son comparables con el siervo malo y negligente. Su verborrea en los medios de comunicación implica el fracaso del control y fiscalización en un país próspero como lo es Guatemala.

Y utilizo el pasaje de la Sagrada Escritura procurando hacer una hermenéutica correcta en el lenguaje propio de Señor Presidente cuya alocución en los medios demuestra su total incapacidad para ser un estadista y menos para tomar decisiones concretas y eficaces en la Contraloría General de Cuentas.

 

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