Por supuestos actos de corrupción en el manejo de recursos públicos, ejecutados en 2016, fue denunciada en el Ministerio Público (MP), la Fundación Pediátrica Guatemalteca (FPG).

Entre las irregularidades se encuentran el pago y compra de medicamentos a trabajadores de los que no se tiene certeza que presten sus servicios a la institución y que no tienen patentes para la venta de medicina. El total erogado de manera dudosa asciende a Q5.2 millones.

La acción legal fue presentada por la Contraloría General de Cuentas (CGC), tras determinar que la Fundación pagó a 18 supuestos empleados la cantidad de Q2.5 millones. Entre estos se encuentran personas que cobraron en calidad pediatras, auxiliar de enfermería, técnico de laboratorio, anestesiólogo médico general, oftalmólogo, ginecólogo y enfermero profesional.

Sin embargo, la CGC no pudo verificar si efectivamente laboran para la institución porque no se presentaron a una citación que les hizo una comisión de auditores el 31 de enero del 2017. Sumado a ello, los que dicen ser galenos no aparecen registrados en el Colegio de Médicos de Guatemala (CMG).

“Me permito hacer de su conocimiento que en este Colegio Profesional no se encuentran registrados como colegiados activos las personas descritas en el su oficio”, respondió el 2 de febrero de 2017 el CMG a la CGC.

Se buscó la opinión de la FPG pero no fue posible obtenerla. Se llamó por teléfono y se visitó la sede de la entidad, pero no se obtuvo respuesta. Una persona que dijo llamarse Silvia Estrada, informó que el único que podía hablar al respecto era el presidente y representante legal Luis Genaro Morales, pero que se “encontraba fuera del país y no sabía cuándo iba a regresar”.

La FPG es una institución privada y no lucrativa que fue constituida el 26 de noviembre de 1984. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del año pasado recibió Q13 millones del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) en diez aportes mensuales de Q1.3 millones.

Los recursos económicos eran para la ejecución de programas de salud dirigidos a la prestación de servicios médicos a pacientes pediátricos referidos por la red del MSPAS.

Más anomalías

Según la CGC, las mismas personas a las que les pagó como empleados la FPG, le vendieron medicamentos por un monto de Q2.7 millones. Para agravar las cosas, no cuentan con patentes para el comercio de medicinas y varias de las direcciones reportadas en las facturas son inexistentes.

El 3 de febrero de 2017 el Registro Mercantil le informó a los auditores que 11 personas, de 18, sí estaban inscritas como comerciantes, pero en actividades diferentes a la venta de medicamentos; en tanto que las otras siete no están inscritas como comerciantes.

Se verificó la existencia física de las empresas que aparecen reportadas en las facturas y se comprobó que “los inmuebles corresponden a casas particulares y otras direcciones son inexistentes”, concluye el informe de auditoría de la CGC.