El presidente Donald Trump y su administración de halcones conservadores republicanos se ha concentrado en cumplir sus promesas de campaña y en fortalecer a esa base conservadora y religiosa que fue la que los llevó al poder.

La división interna del Partido Demócrata, la cual por un lado tiene un ala más joven y radical que comprende a miles de estudiantes universitarios socialistas, más identificados con el lenguaje más radical y de izquierda de Bernie Sanders, no salieron a votar por Hillary Clinton, que no solo permitió junto con Obama que los rusos “hackearan” los servidores del Partido Demócrata, sino que además sabían desde hace meses antes de la elección que estos ataques electrónicos contra el partido se dieron por parte de los rusos y no hicieron mayor cosa para detenerlos (salvo la expulsión de algunos diplomáticos rusos por parte del State Department) o hacer una retaliación pública de dicha grosera intervención en asuntos internos por parte de Putin en los EE. UU. Por ello es muy curioso que la prensa norteamericana, especialmente la que más tiende hacia la izquierda (“CNN”, “MSNBC”, “WAPO”, “NYT”) se enfoque más en la narrativa falsa que fue Trump el aliado de los rusos en este “hackeo”, cuando la administración y la inteligencia norteamericanas lo supieron meses y meses antes de la elección, pero como seguramente estaban tan confiados en la victoria de Hillary Clinton que fueron negligentes en atacar frontalmente como era su deber, dicha intervención rusa.

Por otro lado, también se anuncia el triunfo en la Corte Suprema de los Estados Unidos, de la orden ejecutiva del presidente Trump, de hacer un tamiz extremo de los migrantes de países donde existe un terrorismo islámico radical y con ello disminuir el riesgo de otro ataque terrorista en los Estados Unidos, la decisión fue aplastante: 9-0 a favor de la mayor parte del texto de la orden ejecutiva del presidente Trump.

Otro logro significativo de los republicanos ha sido aprobar en la cámara baja del Congreso, la derogación y sustitución del llamado Obamacare, un esquema estatista de seguros médicos subsidiados y obligatorios por el Estado forzando a la población norteamericana a comprarlos y en su defecto imponiendo multas a ciudadanos o empleados que nos los compren, en otro esquema estatista que ha demostrado su fracaso, una vez más. Estos logros republicanos, más los ataques contundentes con más de 60 misiles Tomahawk a bases de la fuerza aérea siria, que estuvieron involucrados en ataques con gas venenoso a población civil en aquel despedazado país del Oriente Medio, señalan un cambio fuerte en la política exterior y la política interna de los Estados Unidos. Aquí en Guatemala es clarísimo ya por las propias investigaciones de la prensa local, que la firma de abogados y cabildeo político Barnes and Thornburg es de uno de los aliados republicanos y conservadores más fuertes y cercanos al vicepresidente Mike Pence. ¿Será que los socialistas afuera y adentro de Guatemala creen que pueden ir contra el gobierno y la vicepresidencia de los Estados Unidos y ganarle a una administración Trump? ¿Que cada vez se ve más consolidada y fortalecida afuera y adentro de los Estados Unidos? La miopía política de algunos actores locales es verdaderamente increíble y pues ¿quién con una luz se pierde?

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo