América es un país de inmigrantes. Lo confirma el exembajadoramericano en Guatemala cuya ascendencia viene del África Subsahariana o África Negra o el recién nombrado doctor en economía Luis E. Arreaga Rodas, de origen guatemalteco y con una carrera de treinta y cinco años en el servicio diplomático. Inicio su actividad diplomática en la época de Ronald Wilson Reagan, político caracterizado por sus acciones en cuanto a descenso de impuestos, el término de la guerra fría, el bombardeo de Libia, el apoyo a Irangate, la Contra nicaragüense, en las acciones de Oliver North para que con fondos privados llegara al poder Violeta Chamorro.

Luis E. Arreaga Rodas, que sigue, a mi parecer, una línea de seguridad similar a la del presidente Harry S. Truman. Arreaga-Rodas es un hombre de convicciones liberales, republicaposee energía dispuesto a usar la fuerza si es necesario, de sólidas convicciones americanas. La S de Truman como salida para complacer a dos señores sus abuelos Shipp y Solomon o la E de Arreaga-Rodas muestra una nobiliaria manera de entender el mundo, la realidad y las cosas.

Guatemala se conviritió en el último lustro un asunto importante de seguridad nacional para el gobierno americano. Una cantidad inusitada de niños que sin acompañamiento de un adulto cruzaron la frontera mexicano-americana se convirtieron en la amenaza invisible. Siendo vulnerables ellos mismos vulneraron la seguridad de un pueblo que resquebrajó la confianza que tenía en sí mismo.

Las relaciones bilaterales Guatemala-América han pasado momentos de tensión sobretodo en los conflictos suscitados por lenguaje expresivo poco afortunado y los exabruptos periodísticos de los últimos meses sobre la política exterior americana en el Triángulo Norte de Centroamérica.

El embajador Arreaga Rodas ad-hoc en un país que pese a sus infortunios durante décadas ha mantenido una marcada visión hacia el individualismo y no hacia el estatismo que hoy por hoy está en decadencia absoluta. La política Trump elige personas, no burócratas y elige artífices con convicciones claras de su rol en medio del conflicto.

La contrainsurgencia americana en Guatemala siempre fue campechana, estable y efectiva. Mantuvo coto sobre las líneas vulnerables de la población y sin discursos populistas mantuvo un férreo poder político de fuerza y variabilidad.

Guatemala tiene marcadas fuerzas intestinas de todo nivel como corresponde a un país hegemónico de corto alcance pero influyente en decisiones mundiales como lo confirman sus actores individuales en organismos estatales y para estatales de alcance mundial. Muy a pesar de lo que se diga y comente en diversos medios la elección de Trump es una elección de alguien que conoce el terreno, que entiende desde los esfuerzos de Contadora y de la política regional del continente desde Perú y Panamá.

Guatemala es un epicentro de acciones geopolíticas silenciosas que alteran de manera significativa el poder mundial. La llegada de Arreaga-Rodas tendrá el apoyo de todo un aparato estatal que pretende hacer menos ruido y fortalecer con acciones eficaces la brutalidad y prepotencia del exembajador Robinson en la manera de tratar los asuntos de política exterior. La carrera diplomática es una carrera de poder, refinada pero efectiva.

 

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