Por años he estado de cerca de muchachas de mi edad que disfrutan de jugar fútbol. Desde mi mejor amiga hasta compañeras de la universidad, nunca hacen falta en nuestro círculo cercano aquellas que son muy buenas deportistas y que llevan en la sangre la pasión de jugar este deporte tan practicado en Guatemala. Yo nunca he sido, ni seré, fanática del fútbol. Pero algo que definitivamente me encanta es ver a las mujeres desempeñarse en aquellos ámbitos “prohibidos” para ellas por la sociedad y parece que esto está por suceder formalmente en el fútbol guatemalteco.

El promedio de opiniones acerca de las mujeres que juegan fútbol es despectivo y apuntando a sus preferencias sexuales. Que son “lesbianas” o “marimachas”. Y a mi me da por pensar… ¡Pero qué cosas tan ilógicas dice la gente cuando está llena de prejuicios y estereotipos! En principio, nuestras preferencias sexuales jamás deberían de ser vistas como algo que afecte nuestro desempeño humano y a eso agregar que es bastante injusto que una mujer no pueda disfrutar de un gusto solo porque ha sido históricamente catalogado como “masculino”.

En fin, a todas mis amigas y conocidas que juegan fútbol, además de admirarlas porque son muy buenas haciéndolo, las admiro por nadar contracorriente y por animarse a practicar un deporte tan cerrado para nuestro género. A ellas las he visto soportar comentarios ofensivos y las he visto aguantar objeciones abusivas de parte de compañeros futbolistas que demeritan sus técnicas de juego. Pero por sobre todo las he visto disfrutar felizmente del fruto de su esfuerzo porque como en muchas otras áreas de su vida, jugar fútbol les ha tomado a las mujeres el doble de esfuerzo que a cualquier hombre.

Esta semana me enteré de que algunas brillantes chicas están impulsando el proyecto de creación de la Asociación de futbolistas guatemaltecas. Las chicas de las que hablo son maravillosas jugadoras que no sólo llevan jugando por mucho tiempo fútbol, sino que lo han hecho tan bien que están dentro de equipos de renombre nacional e internacional. Entre ellas Ana Lucía Martínez, Coralia Monterroso y Marilyn Rivera.  Les parece a ellas, que uniéndose y formando ésta asociación podrían realmente encontrar más apoyo por parte de la Federación Nacional de Fútbol y además podrían encontrar un buen espacio para dignificar su participación en el fútbol nacional porque como hemos notado hasta ahora, han pasado desapercibidas y un claro ejemplo  es la poca atención que se les presta a nivel de medios de comunicación.

¡Me encanta encontrar a mujeres que se unen para cumplir sus sueños! Admiro a éstas chicas y deseo que puedan conseguir lo que se proponen. Gracias a ideas como éstas, es que las mujeres a nivel mundial han logrado obtener acceso a miles de áreas que estaban prohibidas para ellas por falta de conocimiento y consideración. ¡Los invito a apoyarlas y a seguirles la pista! Después de todo, una mujer debería de sentirse en libertad de ser quien quiere ser y como quiere ser.

 

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