Ninguno pidió existir. Sin embargo, soy y tú eres aquí, ahora, consciente. Consciente de que no eres un intelecto separado del cuerpo, y menos solamente una mente que habita un cuerpo. Eres un organismo, una entidad viviente que es consciente, capaz de auto-regular y auto-dirigir su acción. Eres un cuerpo animado consciente autónomo, una persona real. Y sólo como persona puedes relacionarte efectivamente con el mundo, y sólo si eres una realidad integrada, real para ti misma. Sólo si eres una persona integrada en pensamiento, sentimiento, y acción.

Consciente de que tu existencia es absurda –el propósito de tu existencia no te viene de nadie, sino que eres tú mismo quien será responsable y establecerás el propósito de la misma; de que tu existencia es temporal –tu acción siempre apunta hacia el futuro, forzosamente ha de consistir en planear y actuar con miras a alcanzar un mañana mejor; de que tu existencia es finita –terminará en algún momento; de que es perecedera –que deberá acabarse estropeándose; y que es indeterminada –no sabes cuándo terminará.

Consciente de que un individuo actúa de mala fe cuando se auto-engaña, cuando imagina que puede preservar la claridad de su pensamiento después de desconectarse de su propia persona, de la realidad de su experiencia emocional. Para evitar el auto-engaño, uno debe hacerse transparente para sí mismo, debe confrontar su experiencia interna, revisar sus suposiciones anteriores, examinar sus prejuicios y cuestionar las creencias que le han sido inculcadas.

Consciente de que de las conclusiones a las que cada uno de nosotros llegue, dependerá como decidamos vivir nuestra propia y breve vida, la única que viviremos, y que viviremos sólo una vez.

¡Sólo tendremos una oportunidad de vivirla! ¿Te das cuenta?

Nuestra peor tragedia sería, que llegado el momento de morir, veamos hacia atrás y nos demos cuenta de que no hemos vivido, de que tan sólo hemos pasado por el mundo por casualidad, matando el tiempo, en espera de la necesidad de la muerte.

Cuando hablo del cuerpo consciente hablo del humano desnudo, del “ser fundamental” y no de las expectativas que producen las ropas sobre su ocupación o posición social. La desnudez revela y muestra a la persona como realmente es. Individualmente, cada uno de nosotros existe en el tiempo y somos sujetos de cambio: crecemos, maduramos, amamos a quien comparte nuestro sentido de vida y que nos complementa con sus diferencias, tenemos hijos, elegimos nuestro modo de ser, cambiamos de ocupación, etc. Pero a través de todos estos cambios, yo sigo siendo “yo” al igual que tú sigues siendo “tú”. El elemento eterno en el hombre es su continuidad, su estructura corporal, su verdadero “yo”. Somos seres con libre albedrío y auto-controlados, que elegimos nuestro modo de ser, lo que hacemos de nosotros mismos y la vida que creamos. Todas estas elecciones y acciones son hechos humanos, son contingentes, podrían ser de otra manera. El ser que elige, el organismo que decide, es el hombre desnudo, el “ser fundamental”, despojado de todo disfraz impuesto por la sociedad. Su estructura corporal, su facultad de ser consciente, y su facultad volitiva son hechos ontológicos, necesarios, inherentes a su identidad.

¿Elegirás vivir o simplemente estar allí, como una piedra? Recuerda que la vida “a priori” no tiene sentido. Antes de que uno viva la vida, ésta no es nada. Le corresponde a cada uno darle un sentido.

¿Y qué es vivir si no querer, saber lo que quieres y cómo lo quieres, y actuar para conseguirlo? Hoy hay quienes pretenden decirles a los hombres qué deben querer. ¿Por qué habría alguien querer vivir si no es por lo que auténticamente quiere?

¿Elegirás ser quien deseas ser o serás lo que los otros determinen que seas? ¿Serás ante todo lo que hayas proyectado ser? Tú y sólo tú eres responsable de lo que eres y serás.

¿Elegirás crear tu vida como quieres vivirla o dejarás que otros dicten como debes desperdiciar el tiempo de tu existencia?

¿Y cuándo elijas, si eliges, construir una casa familiar juntos con otro/otra, un hogar, una comunidad doméstica, lo harás con quien quieras o con quien te impongan? ¿Lo harás con quien sientas un apego pasional espiritual-emocional-sexual?

Cuando se comprometan mutuamente uno con otro/otra, ¿será para compartir vidas, para compartir alegrías y la superación de obstáculos? ¿Y cuándo quieran establecer una declaración ante el mundo de la naturaleza de su relación, de darle objetividad social, buscarán darle la forma o estructura de casamiento para expresar la solemnidad y objetividad de su elección?

¿La obligación conyugal legal de tu casamiento será matrimonio como el de Tom Hanks con Rita Wilson, o femimonio como el de Jodie Foster con Alexandra Hedison, o virimonio como el de Jim Parsons (Big Bang Theory) con Todd Spiewak, o polimonio como el de David con Michal, la segunda hija de rey Saúl, Ahinoam de Jezreel, Abigaíl, la carmelita, antes esposa del malvado Nabal, Maachâ, hija de Talmai, rey de Gesur, Haggith, Abital, Egla y Betsabé, anteriormente la esposa de Urías el hitita?

En el curso de nuestras vidas, nuestros valores y metas se conciben primero en nuestras mentes, existen como datos en nuestra consciencia, y los convertimos en nuestra vida cuando los traducimos en acción y en realidad objetiva, cuando se convierten en parte del mundo perceptible, cuando adquieren expresión y realidad en forma material.

Sólo hay realidad en la acción. Tú y tu vida no son nada más que tu proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza en el conjunto de tus actos. No somos inmortales. No hay otro amor que el que se construye. No asumas que tendrás todo el tiempo que necesites. ¡Ninguno sabe quién estará aquí mañana! ¡Haz que tu amor se dé ahora!

Vivir exitosamente consiste en ponernos a nosotros mismos en el mundo, en darle expresión a nuestros pensamientos, valores y fines.  

 

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