Mucho se ha especulado sobre el cambio de mando en la Avenida de la Reforma, dadas las posturas extremas que generó la gestión del saliente Embajador Todd Robinson. Para algunos, el Embajador Robinson fue un héroe que llevó a la cárcel al binomio Presidencial Constitucionalmente electo de Otto Pérez y Roxana Baldetti, y a muchos otros corruptos. Para otros, el Embajador Robinson si bien fue un gran apoyo para Guatemala en esta nueva lucha contra la corrupción, entre otras cosas, únicamente inclinó la balanza hacia un lado de la moneda y persiguió a gente que estando aún presa, no ha sido ni siquiera procesada por falta de pruebas. Si tratamos de verlo sin apasionamientos subjetivos, como todos en la vida, hizo cosas buenas y cosas no tan buenas. Tuvo muchos aciertos pero también cometió muchos errores. Actitud que creo es de humanos. Le valió muchos halagos, pero también comentarios nada halagüeños de medios como el Wall Street Journal. Cómo lo hecho, hecho está, le debemos agradecer lo bueno, y desearle éxitos en el siguiente capítulo de su carrera.

Pero por esas mismas pasiones que desató su gestión, se ha igualmente desatado expectativas sobre su sucesor que van desde “seguiremos en lo mismo” hasta la esperanza de que no sea un radical de izquierda.

El Embajador Arreaga nació en Guatemala en 1957, y emigró a Milwaukee, Wisconsin, a la edad de 18 años. Es decir, sus años elementales de formación los transcurrió en nuestro país. Hijo de una maestra, dados sus logros académicos, se nota que la influencia fue muy positiva (que incluyen un Doctorado en Economía de la Universidad de Wisconsin). En 1973 se casó con Mary Kelsey, su compañera en el equipo de esgrima de la universidad. Tienen tres hijos, y su hija es diplomático estadounidense. Puede que esta realidad desmienta la especulación sobre si es homosexual o no, independientemente de que si ha manifestado oficialmente apoyar la diversidad sexual. En lo personal, considero que la orientación sexual del individuo no determina su ideología. Tengo amigos homosexuales que son más de derecha, respetuosos de la Ley y pro sector productivo que muchos heterosexuales.

En los años 80s, durante la Administración Reagan, sirvió a su país en la Agencia Internacional para el Desarrollo y trabajó en proyectos en Peru, Honduras y El Salvador. En los 90s entró al servicio exterior y sirvió a su país en Ginebra, dónde coordinó la asistencia de su país a Rwanda luego del fatídico genocidio de 1994. Durante la Administración Clinton trabajó en el Departamento de Estado con base en Washington. Durante la Administración Bush fue Cónsul General en Vancouver, y Chargé D’Affaires (Deputy Chief of Mission, segundo después del Embajador) en Panamá. Obama lo regresó a DC y luego lo nombró Embajador en Islandia.

Cómo Secretario Adjunto del Buró de Narcóticos y Asuntos de Orden Público (Narcotics and Law Enforcement) en varias declaraciones prestadas a medios y en audiencias en el Congreso de los Estados Unidos, ha hecho énfasis en la importancia de fortalecer los organismos judiciales del Triángulo Norte, y reforzar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, crimen transnacional y el crimen organizado en general, incluyendo las maras.

En su declaración expresada durante la audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, para la confirmación a su nominación como Embajador en Guatemala, dijo que los tres elementos principales de la relación bilateral entre nuestros países siguen siendo gobernabilidad, seguridad y promover la prosperidad. Reiteró que como resultado de la reunión entre el Presidente Jimmy Morales y el Vicepresidente Mike Pence en Miami, los EEUU ayudarán a Guatemala en sus esfuerzos por atraer inversión extranjera y facilitar el desarrollo sostenible. Agregó que sus objetivos incluyen el fortalecimiento al Estado de Derecho, la transparencia, la responsabilidad, y enfatizó los derechos humanos.

Según el Embajador Arreaga, facilitando el comercio, promoviendo la educación y minimizando los trámites burocráticos mejorará el clima de negocios, estimulará la inversión y generará empleo. Esperemos se de cuenta que no es suficiente con decirlo, debe demostrarlo no apoyando invasores de tierra, paros ilegales, y faltas al debido proceso (incluyendo que el MP sólo mueva casos de alto impacto y que no le ponga atención a casos sin contenido político). Que más bien entienda que debe ayudarnos a que se protejan los derechos humanos de toda víctima, sean trabajadores o empresarios, a promover la igualdad ante la Ley y no nada más de un lado de la moneda, a que se aplique la certeza jurídica (sin ella podemos saludar la inversión nacional o extranjera y con eso la generación de empleo, aumentando la inmigración a los EEUU), incluyendo en el Occidente del país, zona de prioridad desde dónde dice Arreaga salen la mayoría de inmigrantes que viajan al Norte.

Dice el Embajador que el combate a la impunidad es primordial, así como la protección de los intereses y ciudadanos estadounidenses en Guatemala. Esperemos insista en que se esclarezca entre otros, el caso del asesinato del Embajador de los Estados Unidos en 1968 a manos de la guerrilla. Ya va siendo hora que haya coherencia, ¿no creen?

Esperemos todo sea para bien de ambos países, y no nada más suene bonito.  De tal manera que debemos felicitarlo y darle la bienvenida a su país.  Aquí nació y dejó el cordón umbilical, y esperamos tenga alguna afinidad por Guatemala adicional a la que tuvo por Islandia o por cualquier otro destino en el que haya servido a su nuevo país, los EEUU.  Es de aplaudir el ejemplo de superación personal que da a los guatemaltecos, habiendo llegado tan lejos en un medio estricto, complejo y competitivo como lo es el servicio exterior de ese país.  Demuestra que cuando el individuo se lo propone, y aprovecha las oportunidades que la vida le presenta, puede volar alto.  Una carrera diplomática brillante, seguro por su mentalidad que como dijo en Islandia, lo ha llevado a desear conocer la idiosincrasia y particularidades del país anfitrión, que expresó que considera importantes para llevar a cabo una buena misión diplomática.  Esperamos entonces que nos conozca, sin discriminar, que trate de entender la complejidad de nuestro país, que sea objetivo y ecuánime, y que su misión en Guatemala sea fructífera para la agenda bilateral ya que si logra lo que ha dicho son sus prioridades, Guatemala podría prosperar.  Démosle el beneficio de la duda, con la amabilidad chapina que nos caracteriza.

 

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